Opinión | ILUSTRES

Miguel Ángel González*

Santa María do Desterro

La parroquia de Santa María del Destierro de A Corna, merece por muchas razones conocer su historia y valorar su patrimonio. No pretendo con estas breves páginas agotar el estudio de sus valores sino simplemente aportar algunos datos de interés que sirvan para ese conocimiento y sean base para otros más ponderados estudios.

Su historia es relativamente cercana, pues aunque a veces se presupone una gran antigüedad y que antes de la actual iglesia habría otras anteriores que se renovarían como tantas, sucede que no, que la actual es la primera y única iglesia que se construye y se constituye como parroquia, anejo (Ayuda de Parroquia) de la de Oseira, por razones de derecho, a fines del siglo XVIII.

Su historia es historia relacionada con la Orden del Cister y la calidad de su tardía arquitectura barroca tiene que ver con las posibilidades económicas de la importante abadía de Oseira, que colocó sus armas junto con las de la Congregación de Castilla en la fachada del templo, que puso bajo el patrocinio de una advocación mariana cisterciense Nuestra Señora del Destierro, con origen en el monasterio de Oia (Pontevedra) y que fue atendida hasta la Desamortización por un monje-prior-párroco de Oseira.

La razón de escribir este pequeño trabajo nace de localizar en el Archivo Histórico Diocesano un documento muy interesante de sus comienzos, que completamos con los detalles de la construcción del templo que recoge minuciosamente, menos en darnos el nombre de arquitectos y maestros de obra y canteros y escultores, el libro de Obra del Monasterio.

Modernamente, al ser la primera parroquia de la diócesis viniendo de Santiago ha sido el espacio elegido para el primer saludo al nuevo obispo. Se ha querido hacer de este hecho casi como una costumbre y tradición obligatoria y lógicamente no es así, porque hasta comienzos del siglo XIX prácticamente no había iglesia en A Corna y porque sabemos concretamente por donde entró cada obispo haciéndolo por el camino lógico y natural atendiendo a su lugar de proveniencia.

Haremos una breve descripción del templo y aportaremos algún dato sobre la advocación titular para luego transcribir los citados documentos que son el mejor cimiento para saber y construir la historia de esta iglesia y parroquia.

La iglesia de A Corna

Se trata de una iglesia de nave única, siguiendo un esquema muy habitual en la arquitectura religiosa del mundo rural, Fachada elegante, entre pilastras, con elementos cultos que le dan movimiento. Puerta adintelada, sobre ella dos escudos bien labrados uno de la congregación de Castilla (izquierda) y otro del monasterio de Oseira (derecha), declaran la filiación del templo. Las pilastras rematan en pináculos y en los muros laterales se notan pequeños contrafuertes, para contrarrestar el empuje de los arcos interiores. Espadaña de dos huecos de medio punto para las campanas, rematando en una especie de peineta con arco de medio punto, óculos y pináculos que le dan una imagen de cierta complejidad. En el interior la nave presenta cubierta de madera que en la parte que corresponde a la capilla mayor se torna en cuidada bóveda de arista, de cantería. Unidos a la fábrica están los tres retablos del templo que son de cantería, de elegante traza y que están dentro de lo que partiendo de la propia iglesia del monasterio, que rehace a fines del siglo XVIII los retablos de las capillas absidales, no en madera sino en granito, probablemente para prolongarles la vida, ya que siendo de madera por la humedad del lugar pronto se veían afectado. Dado el éxito estético y práctico de esta solución el monasterio la continuó en los retablos que en la misma cronología realiza en varias iglesia de su dependencia.

Se aparta de la sencilla pretensión de este trabajo el hacer una valoración del patrimonio mueble de esta iglesia, que como veremos al transcribir la documentación el monasterio dotó con detalle de todo cuanto era necesario para la celebración digna del culto.

La obra realizada en un tiempo record, llama la atención el numero altísimo de operarios que en ella se emplearon, mantiene una calidad alta de ejecución, suponiendo que serían los maestros que por este momento realizan diversas obras en el monasterio los responsables de este edificio por tantos conceptos interesante.

Nuestra Señora del Destierro

Como ya hemos señalado no tiene que ver la Advocación con la Huida a Egipto de la Sagrada Familia, que si es el motivo de otras advocaciones similares, sino a sufrir el Destierro la santa Imagen por la intolerancia iconoclasta de la Inglaterra de los tiempos de Enrique VIII.

El Padre Damián Yañez Neira ha relatado en varios trabajos suyos los orígenes de la advocación e imagen, también lo hizo en un artículo José Ramón Fernández Oxea , y también hace memoria de la leyenda y devoción en su Historial de Oya, Juan Rey Iglesias, historia publicada por entregas en “LA VOZ DEL TECLA”, 1915-1916-1917

Puede servir como breve síntesis de su historia el comentario firmado por CNZ (Carolina Notario Zubicoa) en la ficha de un interesante grabado salmantino de la imagen que figuró en el Catálogo de la Exposición ANIMALARIO. VISIONES HUMANAS SOBRE MUNDOS ANIMALES. Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales. Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes. Museo del Traje. Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico. El grabado fue impreso y probablemente dibujado en Salamanca. La copia en papel mide 59,5 x 24 cm.

“A esta imagen de la Virgen con el niño en brazos, y sobre un perro de gran tamaño se la conoce como la Virgen del Destierro o Virgen del Lebrel cuya fiesta se celebra el día siguiente a la Epifanía.

Según su leyenda, esta imagen era venerada en Inglaterra cuando fue arrojada al mar debido a la herejía protestante. En aquel mismo instante, un perro se lanzó en su auxilio, alejando la imagen de las costas inglesas, llevándola sobre su lomo hasta la playa de Oya, en las costas de Galicia. En este caso, volvemos a encontrar un comportamiento atípico y extraordinario en animales muy cercanos a los hombres, como el perro, un animal que se caracteriza por su gran fidelidad.

La imagen irradiaba un resplandor especial que alertó a los Padres Bernardos que acudieron a salvarla de las aguas, llevándola al monasterio de la Orden de San Bernardo edificado en 1231. El animal al llegar a las puertas del templo y una vez cumplida su misión, murió y fue enterrado a las puertas del mismo siguiendo el esquema de otras actuaciones de animales asociadas al traslado de imágenes recién descubiertas.

En 1589 la imagen se trasladó a Salamanca y en 1835 es entregada a las monjas del cister que la venerarán en el monasterio de Santa María de Jesús.”

Fue devoción que tuvo notable éxito en el mundo cisterciense no faltando capillas a ella dedicadas cuadros y en el caso de Oseira dándole la titularidad de la nueva parroquia a esta advocación curiosa. (Foto al lado del grabado de Salamanca)

La imagen de A Corna se encargó al tiempo de la Iglesia y añadimos sobre ella un apunte del Libro de Obra del Monasterio relacionado con la Corona que pronto se encargó para ella en 1801: “se hizo una de plata para Nuestra Señora del Destierro patrona de la Iglesia de este nombre y costó 340 reales” (ARCHIVO MONASTERIO DE OSEIRA Libro de obra del monasterio de Oseira. fol 282)

Comienzo de la parroquia

He indicado que no siempre es fácil determinar, hasta tiempos recientes y dentro del mundo urbano, el punto de partida de una parroquia. Por eso es de mucho interés lo relacionado con la parroquia de A Corna, que nace como una Ayuda de Parroquia de la establecida en el Monasterio de Oseira, y dadas las distancias servir para los usos parroquiales de los habitantes de las granjas que por esta parte tenía el monasterio.

Para ello y darnos cuenta de las razones que la hicieron nacer y los problemas que ello trajo, principalmente por razón de choque de derechos con las parroquias cercanas, transcribimos la súplica, documento inédito, que “el Padre Abad y Santa Comunidad de Ossera”, dirigen al Ilmo Señor Obispo de Orense el año 1798. (Era obispo Don Pedro Benito Antonio Quevedo Quintano (1776-1818). Se localiza en el Archivo Histórico Diocesano de Ourense caja 3812.

“Ilustrísimo Sr.: El Padre Abad y Santa Comunidad del Monasterio de Santa María de Ossera, del Orden de nuestro padre San Bernardo, con el más profundo respeto y rendimiento representa vuestra señoría Ilustrísima que los lugares llamados de granjas de la Corna, Asneiros, Barreiros, Derramada, con los términos de la Ponte, y las de Vilar, Marañiz, Fontes, Sobrado y Devesa, son entre otras cosas, con sus términos Diezmatorio de la parroquia si en el mismo monasterio, y feligreses suyos los vecinos y moradores de ellas, cuya administración de santos sacramentos, por estar distantes, aunque, cuando tenían proporción, acudían a recibirlos a su Iglesia, solía hasta ahora encargarse a los párrocos de otras menos distantes, por el estipendio y congrua, en que se ajustaban, como lo hacían respecto de algunas, los Abades de Santa María de Carballeda; pero por haberse denegado el actual don Juan Benito Conde, a continuarla de los que estaban al cargo de sus antecesores, se resolvió el monasterio a fabricar y costear una iglesia, que sirvió ese de ayuda de parroquia de la de Ossera, para la mejor comodidad y administración de santos sacramentos a los vecinos y moradores de las dichas granjas, bajo el beneplácito de vuestra señoría Ilustrísima, cuya justificación se sirvió al efecto prestar su asenso y licencia; a cuya consecuencia, se procedió a trabajar en el edificio de dicha Iglesia, situándola en los términos de una de las dichas granjas, y lugar de la Corna, más proporcionado a las cercanías de las demás y estando la obra muy adelantada, y expendiéndose en ella más de 158.000 reales, la ha denunciado mal informado dicho abad actual de Carballeda, en el errado concepto de situarse en términos de su parroquia, y siguió el pleito hasta por último desengañado de su sinrazón ha solicitado su formal aportación, por concordia, que tuvo efecto, confesando el justo derecho del Monasterio, por cuya parte se prosiguió en el edificio de dicha Iglesia, que bajó de la advocación de Nuestra Señora del Destierro, sea ya hecha y concluida a mayor coste y perfección, y preparados para ella los ornamentos y vasos sagrados, correspondientes, en cuya atención”.

*Archivero diocesano