Opinión | Crónica Política

El papelón

La decisión del PSOE de abstenerse –y quedar en minoría sobre el asunto– en la cuestión de la AP-9 y su posible transferencia a la Xunta de Galicia ha dejado al PSdeG en una situación difícil de explicar. Un papelón para el señor Gómez Besteiro, secretario xeral del PSdeG que, apenas unas horas antes, solicitaba junto a los portavoces de PP y Bloque, el traspaso de las competencias de la autopista a la Xunta. Don Xosé Ramón reclamó el apoyo para la iniciativa, que se había aprobado por unanimidad en la sede del Hórreo: la decisión del Congreso en su parte socialdemócrata no deja en buen lugar ni al responsable gallego ni a su futuro en el cargo.

Lo que si queda claro es el papel de sucursal que el PSdeG juega ahora mismo en relación con las decisiones del partido socialista en su versión federal. Conste que no se le discute el derecho, ni se le reclama un pase a la oposición en Madrid porque sería absurdo. Pero también conviene recordar que su predecesor, señor González Formoso, prometió y cumplió hasta donde pudo compaginar el apoyo a Galicia y la disciplina de partido. No es la primera vez que, desde la opinión personal, se le reclama al secretario xeral actual lo mismo que al anterior, pero su aparente olvido provocó sin duda lo que obtuvo el 18-F en las autonómicas de este Reino.

La cuestión de las competencias sobre la Autopista del Atlántico –y su gratuidad– no es seguramente un asunto de Estado, pero si un asunto del Estado. Ocurre que, según el ministro Puente, el traspaso es casi imposible por los costes que supondría para las arcas públicas. Una escusa tan simple que se diría simplista: no parece que don Óscar tenga reparos en aceptar muchos más miles de millones para sufragar deudas en otras comunidades que no es preciso mencionar, y que ahora también se le ofrecen a Esquerra Republicana por parte de la inefable doña María Jesús Montero a cambio de hacer presidente de Cataluña al señor Illa.

Es evidente que las comparaciones son odiosas, sobre todo cuando hacen perdedor siempre a uno de los comparados. En este caso, como en otros, el olvidado es casi siempre este Antiguo Reino, y sus habitantes. Referencia esta a la población porque es en definitiva la que padece las consecuencias –pagando los usuarios de la AP-9, más dinero cada año por circular– de la situación actual. Alguien olvida, alegando la carestía del traspaso, que los beneficios posibles a obtener por las arcas públicas compensarían muy de largo los costes del cambio.

Procede que nadie olvide que, según la propia empresa –por cierto, un fondo de inversión extranjero– los beneficios anuales suman muchos millones. Lo que convertiría el traspaso, a 24 años vista de su remate, en un excelente negocio para las arcas estatales y/o autonómicas. El papelón del PSOE al abstenerse y de rebote del PSdeG, ratifica el sentir de una mayoría de gallegos –véanse los resultados electorales recientes– en algo que se puede considerar inadecuado, sobre todo cara al futuro, pero si se aprovecha la lección también le sería útil a los socialistas gallegos para reflexionar sobre su papel aquí.

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