Opinión

Cuatro Cosas

A estas horas, hasta el más distraído de los contribuyentes ya sabrá los resultados del 9-J. Según avecilla, y por más que se esfuercen los analistas, parece obvio que las elecciones europeas le importan un rábano a los habitantes de aquí. Es verdad que, según la costumbre, nadie habrá perdido: los que tengan más votos se considerarán vencedores, y los que sumen más escaños, aunque sean de distinto color nunca aceptarán la derrota. Tipical spanish, incluso en la Unión. Ojo…

El motivo de la ausencia no puede estar más claro: casi ninguno de los protagonistas habló de lo que el personal esperaba. Por un lado, los petrusianos disfrazaron estos comicios para que pareciesen un plebiscito en favor del matrimonio Sánchez-Gómez. Los otros, preferían imaginar que las elecciones no eran sino un referéndum. Por eso pasó lo que pasó. O sea, que la mayoría se quedó en casa. Para que luego digan que la política europea es atractiva de los Pirineos hacia abajo. Porca miseria. Jo….

Los que no se aburren son los zapadores de los diferentes partidos. Como si no fuese bastante con sus guerras, tan frecuentes como tóxicas, ahora se dedican a investigar a quien se refería Anacleto cuando narró lo de un posible nuevo grupo con siglas propias en el suroeste. Manejan más nombres de los que caben en la guía telefónica, pero no aciertan ni uno. Aunque, eso sí, en algún caso, se acercan bastante. Y que conste: no se trata de un bulo, aunque todavía no existan datos oficiales. Uf…

Conste que los acontecimientos de la parte de abajo en el mapa, tanto a diestra como a siniestra parecen propios del patio de Monipodio. Cierto que a veces el espectáculo aburre un poco, pero cuando eso sucede siempre queda el recurso de citar a un par de personajes fijos para animar a la concurrencia. Los dos son alcaldes, y como se llevan a matar –políticamente hablando– nunca faltan chascarrillos de sus respectivos orfeones. Incluso aparecen síntomas de que la milicia baltariana –que no está muerta, sino mal enterrada– anda por ahí haciendo de las suyas. Oé, oé, oé...