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Opinión | Salud&Placer

Emma Placer

Emma Placer

Psicóloga y sexóloga

Orgullo Les

Una pareja de lesbianas.

Una pareja de lesbianas.

Ya estamos en junio! Un mes que nos pone en marcha con la conmemoraciones y actividades del Orgullo LGTBQ+.

Así que nos ponemos modo arco iris para explicaros un poco el contexto histórico y origen de esta celebración.

28 de junio de 1969. Nueva York

55 años nos separan de la redada más recordada de la historia, que unos policías neoyorquinos realizaron en un bar del pintoresco barrio de Greenwich la madrugada del 28 de junio; lo que pasó esa noche fue el principio del fin de una represión injustificada y un símbolo de resistencia, la simiente del activismo moderno e inspiración de numerosas organizaciones que defienden los derechos de estas personas, que han sufrido acoso y maltrato por el simple hecho de manifestar de alguna manera su orientación sexual, cosa que no ha pasado con las personas heterosexuales, por si aún alguien se pregunta la casposa cuestión de que no se celebre el “orgullo hetero”.

Orgullo Les | //@A2C_ILUSTRACIONS

@A2C_ILUSTRACIONS / .

De una celebración de un día o un par, en ciudades como Copenhague y Madrid se ha pasado a realizar actividades durante todo el mes de junio, tiñendo de color y alegría las calles, y también cientos de miles de personas de fiesta, pero eso es otra cuestión.

Diversidad y más diversidad

Lejos de parecer que las siglas de colectivo son infinitas, nos hablan de diversidad sexual, algo que nos hace crecer y aprender, y que ya no tiene vuelta atrás. El orgullo lésbico se enmarca en las celebraciones del “PRIDE”, por supuesto, pero también tienen su propio Día Internacional, el 26 de abril, en conmemoración del primer grupo de lesbianas que se asoció en Argentina en el año 1987. A partir de ahí, la visibilidad lésbica es una reivindicación presente en todas estas celebraciones, ya que, históricamente, las mujeres lesbianas no han tenido tantos espacios como los hombres; y si te estás preguntando a qué variedad de problemas de integración se enfrentan las lesbianas, aquí te dejo una muestra aunque, por suerte, no todas pasan por los mismos procesos, y también hemos visto un avance notable desde hace unos años.

El prejuicio lésbico

Todo pasa por la discriminación y el trato desigual; suele empezar en la escuela y en la familia, dando por hecho la condición heterosexual con frases como: “¿No te gusta ningún niño?”, “¿Cuándo te echas un novio? etc. La aceptación familiar es un campo de batalla que genera muchísimo conflicto interno en la vivencia saludable del descubrimiento de la orientación y el crecimiento sexual de la persona; si existe rechazo, suele haber aislamiento, que trae consecuencias como la falta de autoaceptación y, con ello, problemas de ansiedad y/o depresión. La falta, hasta el momento, de referentes y representatividad en los medios limita la percepción de una misma y de querer contar con tranquilidad que te gusta una chica o que tienes novia. Los pocos referentes que han existido en las últimas décadas estaban tremendamente estereotipados: el imaginario popular nos presenta el perfil de lesbiana con apariencia masculina, odiadoras de hombres, tendencia activista, protestona, enfadada o deprimida con problemas de salud mental; y, por otro lado y para satisfacción de la fantasía masculina, también se las muestra hipersexualizadas y con gran promiscuidad. Como veis, aquí la diversidad y la cuestión personal se generaliza para meterlas a todas en el mismo saco, sacar unas conclusiones y guiar nuestros comportamientos sobre eso; si las chicas no tienen más referentes, van a sentirse mal o tratar de repetir estos patrones prejuiciosos. Los estereotipos son fatales porque nos deshumanizan, no hablan de diversidad y no ayudan a la comprensión social de la vivencia de la mujer lesbiana.

Por último, las mujeres lesbianas como colectivo sufren una doble discriminación: la primera por ser mujeres y la segunda por su orientación; y además de eso, dentro de la comunidad LGTBIQ+ se ha manifestado en ocasiones exclusión y marginación, cuando son los hombres gays los que reciben más atención, visibilización y recursos.

¿Qué hacemos?

Por un lado, la educación en diversidad sexual es básica para la prevención de la discriminación, así como la sensibilización y una divulgación positiva de vivencias de mujeres lesbianas.

Los derechos sexuales de los que hemos hablado en este espacio son importantísimos para tomar conciencia personal; por supuesto, apoyar políticas que favorezcan la investigación, la formación capacitante en diversidad sexual de personas que ofrecen formación en todos los ámbitos y, por último, sí: celebrar, apoyar y participar de eventos como este mes del Orgullo para visibilizar todas las sensibilidades y favorecer la integración.

Nos leemos en próximas entregas y, hasta entonces, como siempre en nuestra web www.saludplacer.com.

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