Opinión

Cuatro Cosas

Lo que Avecilla supone es que no habréis olvidado lo que os dijo hace unas pocas semanas. Es decir, que en el PPdeG el que manda es O Noso Presidente y que todo lo demás son pamplinas. Pero –añade ahora– como empezaron los rumores de resurrección de un maquis en las tierras altas, insiste en ello. Aporta como prueba básica el discurso que este fin de semana pronunció en O Pino el máximo responsable popular en la provincia norteña. Fue una muestra de gratitud tan entusiasta que pareció como si lo hubiesen nombrado sucesor. Pero ca...

Lo que sí se confirma es que cada vez quedan menos albertinos –por lo menos de boquilla– en la Xunta actual. Lo que era de prever, porque el pan de cada día es el pan de cada día, pero las extrañas intervenciones del jefe en Génova Street están causando alguna grieta allí, y de rebote, también aquí. Habrá que estar muy atentos a la pantalla electoral del domingo por la noche, porque otra victoria inútil, como la del año pasado, no calmará los ánimos. Y creerlo hay ánimos muy, muy soliviantados, conste. Ojo...

Anacleto, por su parte, da menos importancia a lo que sucede en la sede de la oposición, y matiza que hasta ahora la cosa no pasa de los comentario en pasillos, pero eso no le quita importancia. Ya se sabe que en ese espectro político las ejecuciones sumarias empiezan en charlas aparentemente sin importancia, pero es para disimular mientras designan al verdugo. Incluso hay quien susurra que el malestar viene desde hace un año, y aumentó tras un par de alusiones albertinas sobre la hipótesis de acuerdos con Puigdemont. Vade retro...

Entre tanto, la oposición gallega vive sensaciones diferentes. El PSdeG abrió ya la inscripción para una novena a Zapatero, para ver si los ángeles custodios del ex echan una mano y llevan al menos a un eurodiputado nacido aquí al recunque. Está difícil, pero podría ser; más posibilidades tienen las gentes de lady Ana porque las encuestas le conceden tres a la coalición de la que forma parte el BNG. O sea, se repartirían ERC y Bildu un acta para cada formación política. Y eso, a pesar de lo que algunos llaman “malas compañías. ¿Capisci...?