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Opinión | Parece una tontería

Un cabo suelto

Pasan los meses y sigo atrapado en las ganas de saber qué decía exactamente aquel papel que Feijóo insistía en que Sánchez firmase, durante su debate del 23-J. Dar vueltas a cosas triviales no es algo de lo que uno pueda librarse solo porque lo desee. Un cabo suelto, por ínfimo que sea, busca siempre ser resuelto. Ya sé que Feijóo explicó que se trataba de un documento para comprometerse a dejar gobernar a la lista más votada, pero, ¿cómo estar seguro? Sánchez jamás firmaría semejante cosa, evidentemente, así que me parece plausible que los asesores de Feijóo no se molestasen siquiera en redactarlo. Demasiadas fatigas para nada.

“Dar vueltas a cosas triviales no es algo de lo que uno pueda librarse solo porque lo desee. Un tema suelto, por ínfimo que sea, busca siempre ser resuelto”

Me agrada pensar que la persona que preparó el documento, sabedora de que Sánchez no lo tocaría ni para limpiarse los mocos, optó por usar un texto de relleno. Cualquiera. Quizá un fragmento de la novela que estaba leyendo en ese momento, o una estrofita del padrenuestro, o algo aún más inane. Cabe la posibilidad de que abriese una revista a voleo y transcribiese literalmente “Si te proponen un negocio, Tauro, sigue los dictados de tu intuición” o “Géminis, has de tomar la iniciativa. Mueve tus energías, saldrás de esta”. Ni el propio Feijóo iba a pararse a leer los detalles de un papel cuya idea se resumía en un “Déjame gobernar a mí, que tú no sabes”.

Me pregunto si el papel se destruyó al acabar el debate o alguien lo guardó de recuerdo. Las historias sobre papelitos que no son lo que parecen se vuelven bellas anécdotas. A mí me gusta contar la de un vecino de Soutochao (Ourense), adicto a pleitear con todo el pueblo. Un día acudió al cura en busca de una carta de recomendación para que lo recibiese un abogado. El cura se lo sacó de encima escribiendo algo rápido, y cerrando el sobre. Dos días después, el interesado se presentó en el despacho del abogado y le extendió la carta. El letrado se puso las gafas, la abrió y leyó: “Amigo Rodrigo, el portador de la presente es el hijo de puta más grande de la provincia. Jódelo cuanto puedas”.

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