La osadía

Priscila Retamozo

Priscila Retamozo

Hay una cosa que siempre le voy a reconocer a los machistas y es su osadía sin parangón. La osadía de pretender que dediquemos tiempo y esfuerzo a aliviar sus malestares. Estas dos últimas semanas una serie de polémicas en cadena me han hecho reflexionar sobre el choque de paradigma que están sufriendo algunos hombres de nuestra sociedad. No entienden, están confusos, desorientados.¿No podemos hablar de la peluquería de la vicepresidenta? ¿No podemos besar a las mujeres sin su consentimiento? ¿Tampoco hacer comentarios no solicitados sobre su aspecto? ¿Es esto una nueva guerra mundial?¿Qué ha pasado con el mundo de toda la vida?

Yo también me cuestiono, ¿tengo tiempo para comentar esto? Tener lo tengo, porque aquí estoy. Pero no quiero que se nos olvide, ni que se les olvide a ellos, que este tiempo y esfuerzo dedicado a hacer pedagogía del disparate, es restado a la lucha contra una violencia que no cesa. La semana pasada, sin ir más lejos, vivimos dos nuevos asesinatos machistas, la divulgación de imágenes de desnudos de adolescentes hechas con inteligencia artificial y la agresión sexual de unos menores hacia una niña de seis años. Pese a la gravedad de estos asuntos, por muy urgentes que nos parezcan, constato que hay varones priorizando un debate sobre si aprobamos o no abrirle la puerta a una mujer.

¡Cuánto hastío! También me enfada un poco, lo reconozco. Porque ocultan con su estupidez a los hombres que sí están preocupados por no ser parte del problema. Me distraen. Me restan fuerzas que necesito para acompañar a adolescentes abducidas por el amor romántico. Me quitan tiempo de hablarle a los chicos sobre el coste que pagan por “ser un hombre de verdad”. Tiempo que tengo que dedicar a aclarar despropósitos, como que no tienen que firmar contratos para no ser acusados falsamente de violación. ¿Os lo podéis creer?

Entiendo la estrategia, quieren que nos cansemos. Pero os advierto: cansadas, hartas o hastiadas, nosotras también somos valientes. Y tenemos la osadía que os falta, la que nos impulsa a construir un mundo de igualdad para mujeres y hombres.

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