Artículos de broma

Rico, rico para ricos, ricos

Javier Cuervo

Javier Cuervo

El siglo XXI amplió el interés por la gastronomía después de que se perdiera el eslabón de la cocina casera el día en que se murió la abuela y nos pilló a todos trabajando fuera. Como las clases medias ya no compran el arte moderno porque es muy caro o no tiene soporte, los cocineros salieron a llevarse el dinero que se gasta en placer elegante. Con los artistas de vanguardia metidos en la performance desagradable, el performergrato que es el cocinero pasó a ser artista. Hace 16 años, el chef Ferrán Adriá se confirmó entre galeristas en la Documenta de Kassel y hoy se va al restaurante como a una galería. Cenar es más social que íntimo porque tiene más que ver con la aspiración que con la degustación.

"Cuando menos se cocina por semana, más se cocina el finde (sí, “finde”); cuanto menos cocina mamá, más cocina papá; cuanto menos cocinan los padres mejor cocinan los hijos"

Cuando menos se cocina por semana, más se cocina el finde (sí, “finde”); cuanto menos cocina mamá, más cocina papá; cuanto menos cocinan los padres mejor cocinan los hijos. De la televisión con guisanderas que se guardaban el toque secreto de las recetas se pasó, arguiñanos mediantes, al concurso del espectáculo de cocinar, competir y humillar a los participantes. La tensión en pasillos y quirófanos de las series de médicos es calma respecto al estrés de las películas de fogones, donde cada horno y sartén están fibrilando.

La crisis va creando, con una gastronomía de ingredientes sencillos y platos complejos, su comida para flacos, ahora que la pobreza produce obesidad. En los extremos propios de la desigualdad del siglo, la comida se hace lujo cuando los alimentos se encarecen. El cocinero José Andrés lo entendió rápidamente y sigue el camino hacia el Nobel o la Santidad dando de comer al hambriento y sirviendo de cenar al gourmet. Desde la cocina ahora se puede saltar a cualquier parte. Yevgeni Prigozhin, el llamado “cocinero de Putin” –encargado en tiempos del catering de la oligarquía– pasó de trabajar con cocineros a contratar mercenarios, del fuego de la cocina al del frente, llevó a la guerra el calor y la prisa del horno y estuvo a punto de dar un golpe de Estado en Rusia. Es el comer, como siempre, pero como nunca.

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