El Madrid salvará al Barça

Matías Vallés

Matías Vallés

Ha estallado en mil pedazos la imagen romántica de los clubes de fútbol entregando maletines con fajos de billetes a unos pocos árbitros desalmados, con su componente de Guerra Fría. Ahora resulta que se adquiría en toda regla a dirigentes arbitrales, mediante contrato y con pagas mensuales. En estos tiempos degradados, se convierte a los traidores en burócratas. Las excusas de Joan Laporta sobre la compraventa recuerdan tanto a Putin justificando la invasión de Ucrania que ni siquiera merecen ser tomadas en consideración. Qué necesidad tenía el Barça, cuando los árbitros se inclinan a favor de los poderosos sin necesidad de cobrar, igual que el resto de la ciudadanía.

La duda acuciante del escándalo plantea si el Barça es el más culpable o el más expuesto. Debe ser casualidad que nunca se destape ni una mínima irregularidad en el cuidado del césped por parte del Real Madrid de Florentino Pérez, una inviolabilidad que se extiende a sus jugadores maleducados. Queda así nombrado el bombero que acudirá raudo al rescate de los barcelonistas. Laporta se guarda de involucrar al madridismo, máximo beneficiario solo en teoría del escándalo mayúsculo, porque el fútbol español vive un bipartidismo perfecto. Madrid-Barça y Barça-Madrid.

El Madrid acudirá en auxilio del Barça, porque el tinglado se hunde sin la pugna ficticia entre ambos. El club blanco exigirá como precio de su encubrimiento el descrédito que ya se ha extendido sobre la actual competición, los barcelonistas ganarán en primavera la Liga del oprobio. No existen los imanes de un único polo. En todos los conflictos entre Barcelona y la capital, también en la arena política, ningún contendiente puede permitirse el derrumbe del rival. Los españolistas necesitan a los independentistas y viceversa, se retroalimentan. Cierren pues los paraguas porque de repente amainará la tormenta, y el Madrid-Barça por este orden volverá a ser el único espectáculo en la ciudad. El fútbol y España son cosa de dos.

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