Cuatro Cosas

/ Paco Vedra

Vamos a ver. Por si los males que afectan al sector en Galicia –y en el resto de la España marinera– fueran pocos, el presidente de la Asociación Europea de Pesca de Fondo, que no tiene pelos en la lengua –de casta le viene al galgo– acaba de contar, según supo avecilla, la verdad de lo de los grupos de presión “ecologista” en Bruselas. De paso, y sin miedo, eliminó una sospecha muy extendida. Aquello, en según qué cosas, resulta parecido al cuento de Alí Babá. ¿Eh?

En síntesis, afirmó que además de influencia política, algunos de los lobbies supuestamente medioambientalistas, tienen un bolsillo más profundo que la sima de las islas Marianas. Pero, como es un caballero, el citado, no quiso citar a ninguno en concreto, lo que significa que, además de valiente, es inteligente, combinación poco frecuente, la verdad sea dicha. Y ya se sabe que en estos casos siempre surge un tipo de “camilleros” realmente espabilados. Ojo...

Es decir, que son de los que no hacen honor a su definición de “gente de bien”, que diría el presidente del PP. Porque los de verdad –camilleros– son los que ayudan a salvar vidas y estos otros pertenecen a una especie. que las complica. Estos “malos” son de dos tipos, que se diferencian en el modo de poner las manos: unos para adelante y otros hacia atrás, pero en ambos casos explotan parte del contenido de aquellos lugares tan curiosos. O sea, los bolsillos hondos. Jo...

Y se dice así porque una buena parte de ellos –insiste avecilla: de los que hacen pesca submarina en las profundidades bolsilleras...– proceden de lugares exóticos, alguno de ellos citado en las novelas de Emilio Salgari. También varios de otro Oriente aún más lejano, como los Reyes Magos, pero al revés: no trae, sino que se lleva. Y como dice la antigua canción, adaptada, “así pasan los días, y yo desesperando, y tú, tú atracando, quizás, quizás, quizás”. ¿Capisci?

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