Crónica Política

Las alarmas

Javier Sánchez de Dios

Javier Sánchez de Dios

Hay que reconocer, por más prudencia que se dedique a su análisis, que las cifras acerca de los índices de mortalidad en Galicia deberían mover a una reflexión muy seria a las autoridades del país, con las sanitarias a la cabeza. Por una razón sobre cualquier otra: esta tierra acaba de batir el récord –es un modo de expresión, no otra cosa– de fallecimientos. FARO DE VIGO, citando datos del Instituto Nacional de Estadística, informa de que el pasado año 2022, las muertes en la comunidad fueron 34.927, un 25% más que hace cinco lustros. Hay que añadir que el sistema de vigilancia de decesos aporta unas cifras recogidas en los Registros Civiles que, de confirmarse –son aún provisionales– convertirían al pasado año en el más negro de la historia.

Las causas estimadas de ese aumento son distintas, pero en cierto modo convergentes: secuelas del COVID-19, envejecimiento de la población e incluso las olas de calor, con temperaturas desconocidas desde mucho tiempo atrás. Y es que, sinceramente, no es razonable olvidar cuestiones claves para los habitantes de esta tierra como su edad media o la dispersión poblacional, que dificulta de modo extremo la prestación de servicios esenciales. Uno de ellos es la sanidad, que padece un aumento de afluencia de pacientes ocasionada porque a mayor edad, más problemas para una estructura que, aunque es considerada eficaz, tiene cada vez menos recursos en términos proporcionales a sus necesidades.

En este punto procede insistir en que ese “año negro”, ese récord de fallecimientos, no obedece a defectos de los servicios de salud pública o, al menos, no de forma principal. Cierto que es manifiestamente mejorable, como se ha repetido, pero ahora mismo atraviesa una situación de aguda escasez de médicos que tiene causas variadas, pero en su dimensión de cara a la ciudadanía, está siendo politizado de forma absurda a causa de la proximidad de elecciones municipales y, sobre todo, autonómicas en trece territorios. Las encuestas más serias –concepto que excluye las del CIS– coinciden en señalar no sólo un aumento de votos para el centroderecha, sino la pérdida constante de la izquierda.

Pero los sondeos han provocado, y por eso se citan, la confusión en el área sanitaria, porque se trata de un problema común en todas las comunidades, lo que hace caer, por simple sentido común, la responsabilidad en quienes gobiernan el Estado en su conjunto. Y que, por ejemplo, se ha negado a una petición unánime de la antigua gobernanza para aumentar el número de MIR, y además, de atención a las especialidades que realmente se necesitan en cada comunidad, especialmente en Atención Primaria, donde el déficit es común. A la vez, es necesario eliminar, o flexibilizar, los criterios para el acceso a las Facultades de Medicina, un dato que nunca reflejan en sus peticiones.

Resultaría interesante conocer el motivo de esa ausencia de reivindicación y, también, por qué el Gobierno del señor Sánchez emplea lo de la cogobernanza cuando le conviene, sobre todo cuando la eficacia de varias comunidades en la lucha contra la pandemia ponía de manifiesto la inutilidad del Ministerio de Sanidad. Pero las alarmas están encendidas: sólo falta que alguien atienda a lo que significan y habilite soluciones. Batir el récord de mortandad quiere decir que la pandemia fue enormemente dura, pero sus picos quedaron atrás. Ahora hay que determinar el motivo por el que Galicia bate récord tras récord de mortalidad, porque, además de otras resulta probable que una consecuencia es la crisis demográfica. Amenaza el futuro del país.

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