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Ceferino de Blas.

Diez vecinos para lucir

Encendidas las luces, cuando llegan a Vigo infinidad de personas interesadas en conocer interioridades urbanas, conviene ensayar algunas respuestas a eventuales preguntas que no aparecen en Google ni en la Wikipedia. Por ejemplo, a más de uno le gustará saber qué vecinos de prestigio han vivido en la ciudad.

La pregunta la sugería un lector de estos artículos que había reparado en uno en el que se mencionaba que el gran pintor Francisco Pradilla, del que se conmemora el centenario, era uno de los diez vecinos más famosos de Vigo, donde había residido en los años setenta del siglo XIX, se había casado con la viguesa Dolores González Villar, hija de un posadero de la calle A Laxe, y volvió algún verano de vacaciones.

La poetisa Rosalía de Castro.

¿Quiénes eran los otros nueve, se interesaba el interlocutor poniendo al autor en un brete, ya que no es sencilla una selección así, que se presta a incontables variantes?

Cada cual puede realizar su selección, como ocurre en el fútbol, cuando cada aficionado designa su equipo, distinto al del vecino y al del entrenador. Todo el mundo tiene su opinión y criterio.

No obstante esa premisa –la dificultad de elegir–, he aquí una relación de diez personajes ilustres que han residido en Vigo a lo largo de la historia, que trascienden el tiempo y el espacio, es decir, no son famosos en un periodo concreto y por residir en un lugar específico, ni por sus títulos aristocráticos, sino que son reconocidos nacional e internacionalmente por sus méritos, y su fama no se ha extinguido.

El más relevante es el almirante Casto Méndez Núñez, cuya frase “vale más honra sin barcos que barcos sin honra” ha entrado en el Panteón mundial de sentencias célebres. Su vida militar, cargada de victorias, lo ha encaramado a la gloria. La lápida de su nacimiento da lustre a la plaza de la Constitución.

Concepción Arenal.

Rosalía de Castro, la poetisa gallega más alabada y cantada, residió en Vigo un corto periodo de tiempo, en la calle Real, cuando su marido, Manuel Murguía, dirigió el periódico “El Miño”, en ausencia del propietario y editor Juan Compañel, que imprimirá tres años después su primer gran éxito, “Cantares gallegos”, por lo que figura entre los vecinos ilustres.

Aunque nacido en Ponteareas, y con amplias estancias en Redondela, Reveriano Soutullo, el mayor músico gallego, autor de “La leyenda del beso” y la zarzuela “La del Soto del Parral”, vivió con sus padres de niño y adolescente en la ciudad, a la que dedicó la “Suite Vigo”.

Ricardo Zamora.

Marcial Lafuente Estefanía, el mayor escritor de novelas del Oeste, del que se dice que publicó 3.000 y leyeron millones de devotos del género de todo el mundo, residió en Vigo, en As Travesas, entre 1941 y 1951. La convirtió en la tercera ciudad de España con más libros publicados. Llegó después de salir de la cárcel donde estuvo con Jardiel Poncela, tras la Guerra Civil.

A Michel Pacewicz, del que se cumplió el centenario de su fallecimiento, en el número 49 de la calle de Urzaiz, se le está rehabilitando como el gran artífice del urbanismo vigués más admirado. El arquitecto polaco-francés, autor de la Escuela de Artes y Oficios, del Moderno y Casa Yáñez es el más internacional de los grandes arquitectos vigueses.

Buenaventura Marcó del Pont.

Concepción Arenal, la gran penalista del siglo XIX, pasó los tres últimos años de vida en Vigo, en una mansión de la calle Velázquez Varela. Su hijo Fernando García Arenal era entonces director de la Junta de Obras del Puerto. Derribada la casa, se logró que la balconada se recuperase y trasladara al pazo de Castrelos, donde luce en la rosaleda.

Cesáreo González, fundador de Suevia Film, la más importante productora cinematográfica, hizo vivir al cine español su época dorada. El edificio que mandó construir de vivienda en la Plaza de Portugal, obra de Francisco Castro, es un prodigio de arquitectura modernista. Antes de morir firmó un contrato con Berlanga para rodar cuatro películas, entre ellas “Vivan los novios”. Fue presidente del R.C. Celta.

Un mito del deporte, Ricardo Zamora –“el Divino”, lo apodaron en su tiempo– fue entrenador del R.C. Celta en tres etapas, en los años cuarenta y cincuenta, y fue nuestro vecino. Bajo su dirección jugó el Celta la primera final de la Copa.

El décimo es un personaje de novela, Buenaventura Marcó del Pont, que abrió el camino a los salazoneros catalanes para que se establecieran en Vigo, y fue corsario temido por los ingleses. Guardó en su casa la imagen de la patrona de Vigo cuando se derribó la anterior Colegiata. Era tan rico que se convirtió en prestamista de la Corona. Fue regidor perpetuo de la ciudad, donde murió en 1818.

Es, como dicen ahora, el “top” de los vecinos de Vigo. Aunque cada cuál puede formular su lista. Habrá quienes coincidan en todos, alguno o ninguno de los citados. Pero nadie discutirá que se trata de una relación que prestigia a la ciudad. Un gran equipo para recitar a los que nos visitan.

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