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Opinión

Cuando llegó Porfirio

Hubo un tiempo en que todo lo que pasaba en América interesaba en Vigo. El puerto era el gran fondeadero del Atlántico para los buques que iban y venían hacia Europa. Como se decía entonces, era la puerta del mundo.

Son centenares de miles los que pasaron –a principios del siglo XX no había muelles y tenían que desembarcar con lanchas–, o pisaron Vigo. Y millares los famosos que llegaron.

Algunos nombres se hicieron públicos y los periódicos registraron su presencia, otros transitaron de forma anónima, porque ni los representantes de las compañías armadoras ni los consignatarios se interesaron en descubrir su identidad.

Uno de ellos está de plena actualidad: el general Porfirio Díaz. Es el protagonista colateral del argumento y las circunstancias de la última novela de Arturo Pérez Reverte, “La revolución”, que trata de la llamada “revolución mexicana”, iniciada contra él, en la segunda década del pasado siglo. Fue una guerra mitificada por los personajes que intervinieron en ella.

"El encuentro de Porfirio Díaz con Europa fue en Vigo, que lo recibió como merecía un personaje de su renombre"

Porfirio Díaz, ex presidente de la República de México, llegó a Vigo en el buque “Ipiranga”, a las seis de la mañana del 16 de junio de 1911.

El redactor de este periódico que acudió al puerto a recoger la noticia de su arribo lo describe así: “Vigo fue la primera tierra de Europa que acogió al desterrado, hombre de historia larguísima, casi una leyenda por las encontradas opiniones de sus cronistas”.

Todos sabían quién era Porfirio Díaz. Por lo que su presencia, anunciada por la prensa internacional, era un acontecimiento. Por eso, durante su breve tránsito en Vigo, será cumplimentado por el embajador de México en Lisboa, que se trasladó para saludarle, por el cónsul, el alcalde de la ciudad, Martínez López, el secretario municipal, Olivié, y otras personalidades.

Porfirio Díaz fue el mandatario mexicano más longevo, hasta el punto de que su presidencia es conocida como el “porfiriato”, ya que llegó a estar al frente del país 35 años. Su gobierno terminó con el levantamiento organizado por Francisco I. Madero, que lo sustituirá en el poder, después de unas elecciones.

La historia de México cuenta, y lo novela Pérez Reverte, que tras declararse la revolución de 1910, Villa y Zapata se unieron a Francisco Madero para combatir a Porfirio Díaz, cuyas tropas fueron derrotadas. Con ellos firmó la paz, en mayo de 1911, y salió hacia el exilio a Francia, donde morirá en 1915.

Las guerras mexicanas, cantadas por los mariachis, recreadas por la literatura y el cine, no cesaron con el exilio de Porfirio Díaz. Hubo guerrillas y batallas durante otras dos décadas.

Tras el asesinato del presidente Francisco Madero, en 1913, Pancho Villa y Emiliano Zapata tomaron las armas contra su inductor y sucesor, Victoriano Huerta, y volvieron a hacerlo al menos en otras dos ocasiones, hasta que ambos murieron violentamente.

"Vigo se convirtió en la gran sala de prensa internacional al ser el puerto de entrada de Europa y América"

El encuentro de Porfirio Díaz con Europa fue en Vigo, que lo recibió como merecía un personaje de su renombre. Tenía 83 años, aunque el periodista vigués que lo entrevistó lo describe como mucho más joven, pese a que estaba dolorido por la reciente extracción de una muela.

A las siete de la mañana, tras atracar el buque ya estaba a disposición de los periodistas.

Resultan interesantes sus primeras declaraciones porque resumen su interpretación de lo acontecido en México: “Mis enemigos primero, luego mis amigos, me decían que mi marcha del poder sería la paz del país. Para hacer la paz dejé el mando”.

Por eso Vigo se convirtió también en la gran sala de prensa internacional, porque al ser el puerto de entrada de personajes procedentes de Europa y América, atraía a enviados especiales de los principales medios informativos del mundo, algunos primeras espadas del periodismo y la literatura.

Cuando en 1904 llegó la escuadra rusa del Báltico, mandada por el almirante Zinovi Petróvich Rozhéstvenski, en viaje hacia Japón, donde será destruida en la batalla de Tsushima, entre los periodistas que vinieron a cubrir la información estaba Edgar Wallace, considerado el inventor del género “thriller” de novela y guionista de “King-Kong”.

Ese mismo año, el que será gran escritor Gaston Leroux, autor de la novela viguesa, “La batalla invisible”, dio a la prensa francesa la exclusiva de la llegada a Europa del geógrafo y explorador sueco Otto Nordenskjold, tras comandar la Expedición sueca al Polo Sur.

Engañó a los periodistas suecos que aguardaban en el puerto vigués, viajando desde Azores con el explorador, sin revelar su condición de periodista.

"El puerto de Vigo era entonces el Barajas náutico, donde primero recalaban los buques transoceánicos"

A Porfirio Díaz llegaron para entrevistarle redactores de la Agencia Fabra y el Cosmopolitan Magazine, de New York. Todos querían saber lo que opinaba el más longevo presidente mexicano de lo que aguardaba a su país tras su marcha.

Ahora esa historia vuelve a estar viva con la reciente novela de Pérez Reverte, “La revolución”. Aquella “revolución mexicana” surgió para derrocar a Porfirio Díaz, que llegó para morir en Europa, pasando por el puerto de Vigo, que entonces era el Barajas náutico, donde primero recalaban los buques transoceánicos.

A los vigueses de aquella época, les interesaba sobremanera todo lo que pudiera decir el viejo general, porque nada de lo que ocurriera en América les era ajeno. No en vano Vigo era la puerta del Atlántico.

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