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Faro de Vigo

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Luis Carlos de la Peña

La gestión de los fondos europeos

Éramos conscientes de la oportunidad que representaban los abundantes fondos dispuestos para la recuperación tras la pandemia. Intuíamos también la dificultad que presentaría la gestión de los proyectos capaces de absorber aquella gigantesca oferta de 140.000 millones de euros en subvenciones y préstamos para España. Comienzan ahora a conocerse algunos resultados de las primeras convocatorias. Así, el secretario de organización de la ejecutiva gallega del PSdeG, José Manuel Lage, ha señalado que apenas el 60% de los fondos dedicados a paliar los daños del COVID, en sus tramos sanitarios, fueron ejecutados por la Xunta de Galicia en 2020. Coincidiendo con esta información también se ha conocido que nuestra comunidad ha devuelto 64 millones de los 234 asignados, el 28% (25% para el conjunto de España), de los fondos Covid destinados a ayudar a las empresas y autónomos.

“¿Será capaz España de gastar 70.000 millones en fondos europeos?”, se le preguntaba a Nadia Calviño hace justo ahora un año. La vicepresidenta primera y ministra de Economía se limitaba a reconocer que sería un “desafío sin precedentes”. FARO DE VIGO del pasado 17 de septiembre daba cuenta de que de los 440 millones de euros del fondo REACT que deben ejecutarse antes de que finalice 2023, se han comprometido o gastado el 75% mientras que de los 1.285 millones correspondientes a Galicia del Mecanismo para la Recuperación, Transformación y Resiliencia, que deben asignarse antes del 31 de diciembre de 2024, se han adjudicado 250 millones, apenas el 20%.

Son datos de ejecución preocupantes. Hace meses, un estudio de la consultora EY mostraba que solo un tercio de los gestores públicos expresaban tener un conocimiento notable o sobresaliente del Plan de ayudas antes citado. Todos los niveles de la administración pública están concernidos y afectados por la situación; en los ayuntamientos agravada además por la discrecionalidad de los alcaldes y falta de transparencia con que se presentan proyectos subvencionables en año electoral. Un despropósito insólito que hace las delicias de las consultorías externas.

El presidente Rueda afirmaba a finales del pasado mes de agosto que “nos ponen unos condicionantes muy estrictos e innecesarios. (…) Todo debería ser más sencillo”. En realidad, no lo es, tiene razón el presidente. Quizá por ello Daniel Domínguez informa en FARO DE VIGO que “la Xunta recluta a 350 funcionarios para gestionar casi 1.300 millones de la UE”. La canalización de los fondos pone a prueba la capacidad de gestión pública y privada. Una ocasión para desmentir que Dios da pan a quien no tiene dientes.

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