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Faro de Vigo

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Pedro de Silva.

Monárquicos secretos

Era mayoritaria en España la opinión de que aquí en realidad había poco monárquico, por lo que la Monarquía debía ganarse cada día el puesto de trabajo, pero la muerte de Isabel II del Reino Unido ha demostrado que había muchísimos monárquicos que, como El burgués gentilhombre de Molière, hablaban en prosa sin saberlo. Toda esa muchedumbre maravillada de que haya alguien en lo más alto del Estado sin que nadie lo haya elegido, como un milagro de la levitación que cuestiona la ley de la gravedad, disfrutando de enormes palacios, multitud de servidores y grandes posesiones sin pagar apenas nada al fisco, gozando de universal veneración sin hacer nada ni decir palabra, solo de tarde en tarde algunos gestos que los adivinos de la corte interpretan. ¿Cómo no creer en prodigio semejante e inclinar la cabeza con arrobo? ¿No es acaso prueba del carácter teocrático de la monarquía?

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