Suscríbete

Faro de Vigo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Luis Carlos de la Peña

La sensibilidad de sumar

Debates políticos como el de la pasada semana en el Senado ayudan a reforzar la imagen del bipartidismo y estrechan los márgenes del resto de fuerzas, con excepción de aquellas que hacen de la especialización territorial su razón de existencia. Sánchez y Feijóo, amparados en el reglamento de la cámara, se bastaron para concitar muchos de los demonios que se esconden entre los cacharros de nuestra tramoya política. Entre acusaciones cruzadas de insolvencia o mala fe y de tener un presidente de Gobierno que lo es solo de la parte socialista del mismo, la rueda de los ocios encuentra materia suficiente con que entretenerse. Es obvio que el descenso demoscópico de Vox coincide milimétricamente con el ascenso del PP desde el mismo mes de marzo en que Feijóo se hizo cargo del negociado, de la misma manera que la izquierda en su conjunto necesita un chute de adrenalina para superar el pasmo ante la catarata de problemas sobrevenidos que debe atender sin demora.

Sánchez puso su parte de pólvora y perdigón grueso y Feijóo encajó con suficiente dignidad lo que se le vino encima. Entre ambos pintaron las líneas del terreno de juego donde se disputará una larga contienda. El partido puede ser de singles o dobles, si Vox encuentra su voz y si Yolanda Díaz consigue, efectivamente, sumar.

Interesa el proyecto sumatorio, el proyecto Sumar, el proyecto que la ministra de Trabajo y vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, está tratando de poner en marcha extramuros de la retórica sanchista de las clases medias trabajadoras. Es cierto que por ahora poco más se ve que el intento de reponer los mimbres del viejo cesto de Izquierda Unida, pero la circunstancia inédita en nuestra restaurada democracia de que la izquierda a la izquierda de la socialdemocracia sea parte imprescindible de la gobernabilidad, establece un escenario inédito lleno de posibilidades.

Nada sería posible sumar, si la ministra y su equipo no hubieran levantado en tiempo récord todo un tinglado de negociaciones, acuerdos sociales y medidas concretas con que paliar diversas situaciones de desigualdad que a los socialistas daba una pereza tremenda atender. Ahora, los precios tasados en determinados productos de la cesta de la compra, el impuesto coyuntural a los beneficios extraordinarios de bancos y empresas energéticas o la revisión del salario mínimo y la salarial en los convenios son otros tantos frentes que a los socialistas no les quedará más remedio que atender si quieren acreditar la sospecha de que el atribulado mundo necesita una larga estancia en los valores del Estado social, fuerte e intervencionista.

Es pronto para saber si Sumar será un banderín de enganche con capacidad para absorber lo que se mueve a la izquierda del PSOE, pero al menos Yolanda Díaz ha tenido también ya la sensibilidad de iniciar su proyecto de debate y reflexión recordando a dos figuras de la cultura: la memoria de Uxío Novoneyra en Os Ancares y Bernardo Atxaga en el populoso Café Iruña de Bilbao. ¡No digan que no se lo curra!

Compartir el artículo

stats