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Faro de Vigo

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Pedro de Silva.

La corbata

Con la corbata he tenido una relación ambivalente, pues al ser oportuno usarla en algunas de mis profesiones me hice a convivir con ella e incluso a cogerle gusto a ratos. Sin embargo, detesto que algo me oprima el cuello, razón por la que he tratado de descorbatarme en cuanto he podido. En cuanto al símbolo fálico que representa me ha parecido siempre patético, por aquello de dime de qué presumes y te diré de qué careces. Entrando al fin en materia, la proclama anticorbata de Pedro Sánchez debe ser valorada dentro de la campaña electoral que ha iniciado, y puede funcionarle. Para empezar, al ser un símbolo claramente sexista, va a tono con los tiempos eliminarlo. Para continuar el trabajador de cuello azul (‘blue-collar’) lo verá bien, mientras la amplia masa de proletarios de cuello blanco (‘white-collar’), para los que es parte de un molesto uniforme, lo verá mejor aún. Buen negocio.

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