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Faro de Vigo

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Pedro de Silva.

Reivindicando a Pablo

Muchos piensan que hoy es San Pedro, pero es San Pedro y San Pablo. En nuestra cultura todos, creyentes o no, debemos a esa pareja política bastante de lo que somos, lo cual no es bueno ni malo. Lo malo es fantasear con que no tenemos nada que ver. Pedro era un pescador rudo y terco, que veía a los clientes como una bandada de peces, mientras Pablo era hombre con estudios, excelente verbo y enorme capacidad para la política. De hecho leer sus cartas adiestra la mente a pensar, o sea, a distinguir (pasa igual con Lenin, salvando algunas diferencias). En consonancia con ese bagaje y con su condición de hombre de mundo, Pablo tuvo cambios de postura clamorosos. Debido a algunas frases suyas un tanto misóginas, hoy tiene peor cartel que Pedro, ignorándose que a esta altura de la película ya habría cambiado de caballo para no volver a caer. De ser por Pablo hoy habría en Roma una papisa.

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