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Faro de Vigo

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Pedro de Silva.

Ascética y mística del primer baño

Todo lo que acontece no deja de ser un acontecimiento, pero el lenguaje se recarga de significados y hace de un acontecimiento algo extraordinario. El primer baño de mar de la temporada puede serlo con dos condiciones: que sea en aguas frescas –donde obliga a atravesar una frontera, dejando atrás el confort de la temperatura corporal– y que se den al trance el tempo y la unción de un rito. Pasada la frontera, el mero acontecer se va transformando en acontecimiento: el movimiento interno que anima el agua, hasta el punto de ser, más que un accidente, constituyente suyo; la pregnancia táctil y la suavidad con las que va trasladando su carga de energía al cuerpo; la sensación de ingravidez de este, o de gravedad disminuida, que lo libera de una sumisión, otorgándole otro valor; la limpieza que opera en la mente cuando esas señales le llegan y las procesa como un cambio de estado.

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