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Faro de Vigo

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Rosa Paz opinadora

Rosa Paz

Periodista

Perder una batalla, ganar la guerra

Las elecciones andaluzas

Aunque los líderes políticos repetirán varias veces cada día que las elecciones son andaluzas y nada más, a nadie se le escapa, a ellos tampoco, que el resultado del 19-J en Andalucía se leerá en clave estatal. Ocurre en todas las elecciones autonómicas, pero en esta ocasión esa proyección global tendrá más base que en otras. No en vano se trata de la comunidad en la que el PSOE ha tenido siempre su mayor granero de votos y donde los socialistas ganaron 10 de las 11 elecciones celebradas hasta ahora, incluidas las de 2018, en las que la suma de las tres derechas les arrebató el gobierno y ascendió a Moreno Bonilla a la presidencia. Ahora, junto a la previsible revalidación del Ejecutivo del PP andaluz –la duda estriba en si incorporará a Vox o no– lo que está también en juego es la primera prueba del liderazgo de Alberto Núñez Feijóo y, por tanto, su primer duelo serio con el presidente Pedro Sánchez. No un lance como el que se produjo ayer en el Senado, por mucha expectación que despertase, sino un desafío de los de verdad, de los que se evalúan con el único medidor fiable, los votos de los electores.

Moreno Bonilla y Núñez Feijóo, en una reunión bilateral.

La cosa no pinta bien para Sánchez. Los sondeos dan ganador al PP y los más benévolos dejan al PSOE en las cifras que alcanzó hace cuatro años, pero por debajo ahora de los populares, que se harían con buena parte de los votantes de Ciudadanos. Así que, salvo sorpresa, parece que el primer asalto electoral lo ganará Feijóo. No lo hará, todavía, por sus propios méritos sino gracias a la buena imagen de Moreno Bonilla, del que la mayoría de los andaluces cree que no ha roto un plato en sus cuatro años al frente de la Junta y al que parecen no pasarle factura sus pactos con la extrema derecha. Se beneficiará también Feijóo de la desmovilización del electorado de izquierdas, tanto del socialista como de aquel que vota a IU, Unidas Podemos o Adelante Andalucía, que, en medio de tanto ruido divisivo, parece no valorar lo suficiente los aciertos del Gobierno de Sánchez, esos que el presidente y los socialistas quieren vender en esta campaña (¿solo andaluza?).

"Se equivocará el líder del PP si tras un triunfo electoral en Andalucía da por amortizado a Pedro Sánchez"

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Pero se equivocará el líder del PP si tras un triunfo electoral en Andalucía da por amortizado a Pedro Sánchez. No solo porque entre las virtudes del presidente del Gobierno están la de la resistencia y, casi más importante, la de la resiliencia, sino porque falta mucho todavía para la convocatoria de las elecciones generales, y aunque los pesimistas dicen que de aquí en adelante todo irá a peor –inflación, subida de tipos de interés, estanflación– con la rapidez con la que están ocurriendo últimamente las cosas, algunas tan pasmosas como la pandemia, nada se puede dar por seguro. Y de momento, al presidente socialista le sigue acompañando la suerte. Por poner un ejemplo, pese al guirigay que se monta cada vez que hay una votación en el Parlamento, hasta ahora las ha sacado todas adelante. Así que Sánchez puede perder una batalla, pero aún peleará sin descanso para tratar de ganar la guerra. Es su naturaleza.

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