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Faro de Vigo

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Joaquín Rábago.

Chomsky: “Hay que poner fin cuanto antes a la tragedia ucraniana”

El gran lingüista y activista estadounidense Noam Chomsky condena en los términos más duros la invasión ilegal de Ucrania, que compara con la guerra lanzada por EEUU contra Irak o la invasión de Polonia por Hitler y Stalin. Al mismo tiempo, el ya nonagenario intelectual advierte de que, si no se para a tiempo y no parece que ésa sea la intención de las partes, las consecuencias para el mundo serán terribles: decenas de millones de personas sufrirán hambrunas en Asia, África y Oriente Medio.

Una segunda amenaza, explica Chomsky en declaraciones al politólogo C.J. Polychroniou que se publica en “Truthout”, es la de una posible guerra nuclear entre EE UU y Rusia. Washington ha decidido enviar a Ucrania misiles antibuques de la última generación. Los ucranianos ya hundieron el buque insignia de la flota rusa del Mar Negro, y está por ver cuál sería la reacción del Kremlin si se hunden más barcos.

Hasta ahora, Moscú se ha abstenido de atacar las líneas de suministro utilizadas por la OTAN para enviar a Ucrania armamento pesado, pero si lo hiciera, ello supondría un enfrentamiento directo con EE UU. También proponen algunos declarar en Ucrania una zona de exclusión aérea, algo tabú para Moscú, y hasta ahora el Pentágono ha sabido resistirse a quienes la reclamaban, pero ¿cuánto durará tal resistencia?, se pregunta Chomsky.

Por no hablar del impacto negativo de la guerra en el cambio climático, que va sin duda a acelerarse. Antes de la guerra, se habían adoptado algunas medidas para evitar la catástrofe, pero ahora ocurre justamente lo contrario. El Grupo Internacional de Expertos sobre el Cambio Climático advierte de que, si la humanidad quiere sobrevivir, habrá que reducir inmediatamente el consumo de combustibles fósiles, pero el presidente Joe Biden ha anunciado, por el contrario, una expansión de la producción de hidrocarburos.

Para Chomsky, esto es puro “teatro político”, pues eso no tiene nada que ver con la inflación o los precios de los combustibles. Pasarán de hecho años antes de que ese petróleo llegue al mercado, años que estarían mejor dedicados a impulsar las energías renovables, algo de lo que se habla poco últimamente. Todo eso hace absolutamente imprescindible, según el autor de ¿Quién domina el mundo? y tantos otros libros imprescindibles, poner fin cuanto antes a “la tragedia ucraniana”.

Pero eso sólo es posible si hay un acuerdo diplomático o si una de las partes en conflicto termina rindiéndose, explica Chomsky, lo que equivale a prolongar la guerra y con ella, la destrucción de Ucrania, además del número de muertos. Un acuerdo diplomático, la solución que él prefiere, significa que cada una de las partes la acepta como “tolerable”, pero exige, en el caso de Rusia, ofrecerle a su presidente y principal responsable de la guerra algún tipo de salida.

Hay quien considera a Putin un criminal demente, mas para otros, como el experto en política exterior de la Universidad de Harvard Graham Allison, es, sin embargo, un “actor racional”. Por otro lado, si no lo fuera, no tendría sentido discutir con él porque podría hacer saltar el mundo por los aires en cualquier momento. Oponerse a o intentar retrasar todo lo posible un acuerdo diplomático es defender una guerra prolongada y sangrienta de consecuencias imprevisibles, y esto es algo que debería ser obvio para todos, dice Chomsky, incluso en el “actual clima histérico”.

Defender la continuación de la guerra en un intento de hacer sangrar a Rusia, como ocurrió con la URSS en su guerra de Afganistán, es, en su opinión, arriesgarse a un experimento tan peligroso como terrible. Francia, Alemania e Italia llamaron a negociar un acuerdo diplomático, pero EE UU y el Reino Unido, “los dos Estados más belicistas de Occidente”, se oponen a ello y argumentan que la guerra debe continuar.

Chomsky, conocido defensor desde siempre de la causa palestina, denuncia al mismo tiempo la hipocresía de Occidente cuando se dice que hay que ayudar a un pueblo brutalmente invadido como es el ucraniano. “¿Por qué no damos entonces también armas a los palestinos para que se defiendan tras medio siglo de ocupación israelí en violación flagrante del derecho internacional?”, se pregunta Chomsky.

Éste se declara partidario de restablecer el régimen de control de armamentos que fue virtualmente desmantelado por los presidentes republicanos George W. Bush y Donald Trump. Por suerte, afirma Chomsky, el demócrata Joe Biden logró salvar in extremis el Nuevo START ( Tratado sobre armas estratégicas), última reliquia de aquella época.

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