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Faro de Vigo

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Abel Losada

Domingo Villar, literatura en Vigo

La muerte, temprana y cruel, de Domingo Villar nos sumerge con dureza en las historias que escribió. En esas tres novelas, que van más allá de la novela negra, y que constituyen la reconstrucción de nuestra ciudad y de su historia, de nuestro propio carácter.

Siempre el mar… Sea Ollos de auga, A Praia dos afogados o O último barco... Siempre Vigo y su ría. Ese espacio vital en el que Leo Caldas navega entre las zozobras de una existencia la mayor parte de las veces incomprensible para él mismo.

Ese mar, ese puerto que conformaron nuestra sociedad, nuestra economía, nuestra historia, esta ciudad a la que llegamos desde todas partes y en la que nos integramos, que nos acogió… Donde muchos encontramos el refugio que se puede buscar en el Eligio o en el bar del Puerto. Las playas vacías fuera de temporada, ese viento que nos mueve...

Vigo distinguió este mismo año a Domingo Villar... Él ya nos había distinguido a Vigo y a los vigueses, desde que publicó Ollos de auga hace dieciséis años. Nos distinguió con su buen hacer literario, pero sobre todo fue capaz de ofrecernos una historia propia en la que reconocernos como ciudad, como ciudadanos.

Nos hizo reencontrarnos con el mar, con el puerto, esa ventana que hemos mantenida abierta al mundo incluso en los momentos más oscuros de nuestra historia reciente, y que nos permitió tomar aire, respirar..., ser capaces de repensar nuestro mundo, de imaginar el futuro y recordar el pasado, en suma, de vivir el presente.

Qué hace sino Leo Caldas, cuando callejea intentando ordenar sus pensamientos, sus hipótesis, buscando explicaciones a lo que suelen ser quiebros del destino que nunca imaginamos que pueden ocurrir... Asesinatos, desapariciones... o un cruel ictus que se lleva la vida de alguien lleno de vitalidad y futuro a los 51 años.

Sus obras seguirán con nosotros, formarán parte de la historia y la vida de esta ciudad, y nos harán sentir a los vigueses distintos y “distinguidos”, porque alguien un día fue capaz de escribir novelas en las que sentimos reflejada nuestra ciudad, y por lo tanto nuestro mundo... Esta es la magia de la literatura, esta ha sido, es y será la magia de Domingo Villar. Descanse en paz.

*Concejal de Cultura y Empleo

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