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Faro de Vigo

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Vade retro

Uno de los ejes esenciales del funcionamiento económico es la confianza y desde luego estar ocupándose de lo importante frente a lo accesorio, por tanto, cuanta más crudeza tenga la crisis es más necesario concentrarse de verdad en los problemas principales, para abordarlos y tratar que aumente la confianza y así impulsar soluciones que mejoren la situación de los ciudadanos, de las empresas y de la sociedad en general.

La coyuntura marca los escenarios, salimos de una parálisis económica inusitada con los grandes confinamientos provocados por la pandemia, cuyos efectos aún hoy son de evidente daño, como lo es por ejemplo la afección a las cadenas logísticas, que están haciendo temblar aún procesos productivos alterando de forma súbita nuestra capacidad industrial. La crisis de oferta tanto de materias primas como de productos elaborados ha afectado a la estructura de los precios y por tanto la alteración es evidente y para contener la demanda, el precio del dinero se recupera y cada vez estará más caro, porque si la demanda no es capaz de contraer los precios en contraposición a los problemas de oferta, obviamente la salida será atacar al precio del dinero y eso ya se está produciendo.

En este contexto de un fuerte impulso de la inversión pública a través de los fondos de la Unión Europea que financian el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que en si mismo tiene dificultades extremas para ser llevado a cabo de forma óptima y reparadora de la economía, los agentes socios económicos que van desde los sindicatos, pasando por la administración pública hasta la empresa más pequeña, si quieren aprovechar de verdad la fuerza de la concentración de los medios financieros que están dispuestos, han de concentrar su acción en trabajar de forma conjunta, con el fin de no perder esta ocasión histórica.

Hay que tener en cuenta que la pandemia ha producido grandes desajustes, pero los problemas se han incrementado con las guerras tanto de Ucrania, como de las materias primas que están desordenando los parámetros del buen gobierno económico.

Mientras tanto, no solamente España, sino también Europa nos hemos sumido en una locura de odios y acusaciones, con asuntos que, siendo importantes, como decía aquel político, ahora no debería tocar, por que la necesidad de concentración es esencial y deberíamos apelar al “vade retro satanás” para ayuntar los males espurios que acechan a la economía.

*Economista

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