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Xaime Fandiño

MÁS ALLÁ DEL GUETO CRONOLÓGICO

Xaime Fandiño

Pon un geriatra en mi vida

Está claro que cuando tenemos una dolencia lo habitual es comenzar con la visita al médico de familia, ese profesional antes denominado médico de cabecera. En función de la anamnesis presentada, el doctor o doctora, bien solucionará directamente nuestro problema, si está dentro de su competencia profesional o, en caso de cualquier sospecha, nos delegará al especialista de la disciplina en cuestión: cardio, trauma… para que haga una evaluación más selectiva y de ese modo poder disponer de un diagnóstico y tratamiento competente con el fin de acometer de forma exitosa y rigurosa la dolencia observada. Esto sucede a lo largo de toda nuestra etapa adulta. Cuando somos niños, esta primera evaluación está encomendada a los pediatras. Es lógico, pues durante su formación estos profesionales se especializan en los procesos sanitarios referentes a esa primera edad, que generalmente suelen ser muy específicos y diferenciados de los que se producen en la edad adulta.

Hay otra especialidad médica denominada geriatría que se ocupa de la vejez, es decir ese tramo en donde simplemente por el tiempo transcurrido de presencia sobre el planeta en los individuos de cierta edad comienzan a coincidir diferentes patologías unido a una una degradación física, cuando no cognitiva, que no se desarrolla de la misma manera en todos los seres humanos. Podemos decir que los viejos somos quizá la población más heterogénea tanto en el planteamiento vital como en la condición médico-sanitaria. Y como no hay dos viejos iguales, algunos no necesitan más que revisiones periódicas, otros un seguimiento más puntual y algunos, debido a su complejidad terapéutica, una atención multidisciplinar que seguramente debería estar coordinada desde su especialista geriatra, pues el médico de cabecera bastante trabajo tiene ya con el resto de la población que entra dentro de su competencia específica que, en relación a la cronología de los individuos se sitúa, entre la pediatría y la geriatría.

El paciente tipo de un geriatra es siempre alguien de cierta edad por ello, desde su especialidad, ve al individuo por muy viejo o anciano que sea como su sujeto de atención prioritaria sin comparativas con otros rangos de edad inferiores. Es decir, como alguien que debe ser tratado con todas las opciones terapéuticas al alcance de la mano, más allá de cualquier estigma relacionado con su fecha de nacimiento. El tema etario queda pues fuera de la limitación del esfuerzo terapéutico (LET) siempre que el paciente esté en condiciones de recibir un tratamiento. Además, mientras su capacidad cognitiva lo permita, nunca se tomarán decisiones a sus espaldas porque los pacientes son considerados sujetos autónomos y con pleno poder para decidir por encima de sus familias.

Hace unas semanas el geriatra Miguel Ángel Vázquez en una entrevista radiofónica señalaba que en Galicia, con una de las poblaciones más envejecidas de Europa, solo hay dos unidades de geriatría hospitalaria una en Vigo y otra en Lugo. Es decir, que una persona de Santiago raramente será atendida de forma continuada por un geriatra. Así pues, con la presión asistencial hospitalaria y la que se da en los equipos de atención primaria y sin el apoyo de una atención geriátrica, la cosa en los mayores se complica. Sorprendido por estas declaraciones del doctor Vázquez, y aunque estoy encantado con Charo, mi cariñosa y siempre pendiente médico de familia, sólo me queda pedir a la administración que, cuando llegue el momento y sea necesario, por favor, no sean cutres y pongan un geriatra en mi vida.

www.xaimefandino.com

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