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Faro de Vigo

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Ceferino de Blas.

Dos exploradores míticos

Dos de los más famosos exploradores de principios del pasado siglo, el sueco Nordenskjold y el irlandés Ernest Shackleton, pasaron por Vigo cuando las expediciones árticas eran acontecimientos que despertaban tanto interés como ahora la conquista del espacio.

Uno de regreso de su expedición y otro emprendiéndola, con una diferencia de diez años, pero ambos unidos por la ambición de conquistar lugares hasta entonces inexplorados, y que perdieron sus barcos en condiciones insoportables, pero gracias a su liderazgo y capacidad de resistencia lograron sobrevivir, aislados en el hielo durante muchos meses sin que pereciese ningún miembro de sus expediciones.

A Shackelton lo ha devuelto a la actualidad el hallazgo del “Endurance”, el mítico navío en el que realizó la expedición al Polo Sur, en 1916, y quedó aprisionado entre hielos, y hundido, con los expedicionarios dispersos entre los témpanos.

"En la ruta que Shackleton emprende desde Vigo es cuando queda atrapado y hundido el 'Endurance', y logra sacar indemnes a todos sus compañeros"

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El “Endurance”, como conocen los lectores por las magníficas informaciones que dio FARO la pasada semana, acaba de ser detectado a 3.000 metros de profundidad por una expedición –“Endurance 22”–, que completó la aventura de encontrarlo y filmarlo. Por lo que pronto podrá ser visto en algún documental de televisión.

El explorador Ernest Shackleton había llegado a Vigo el 30 de septiembre de 1914 a bordo del vapor “El Uruguayo”. Ya había realizado dos expediciones, la primera con Scott, que duró de 1901 al 03, y no llegó al Polo Sur. La segunda, dirigida por él, de 1907 al 09, que quedó a 897 millas, y fue cuando descubrió el Polo Sur magnético. La tercera, denominada la Expedición Transantártica Imperial, es la que lo ha traído a la ciudad, después de que su antiguo jefe Scott hallase la muerte en otra expedición, y de que el noruego Amudsen descubriese el Polo Sur. Este también morirá entre los hielos, en 1928, e inspirará al poeta gallego Manuel Antonio, amante de los espacios inexplorados, que le dedicará una elegía, como comentaba en un reciente artículo Axeitos.

En la ruta que Shackleton emprende desde Vigo es cuando queda atrapado y hundido el “Endurance”, y tras una increíble epopeya de supervivencia logra sacar indemnes a todos sus compañeros.

La estancia en Vigo se justifica por qué su puerto era entonces el “Barajas” náutico, por el que circulaban centenares de miles de personas y múltiples personajes, de ahí que fuera habitual la presencia de periodistas de todo el mundo para informar de los acontecimientos. Lo era la llegada de los grandes exploradores.

Eso explica por qué vino a la ciudad en enero de 1904 Gastón Leroux, el gran novelista, autor de “El fantasma de la Ópera”. Perseguía una noticia importante: el regreso a Europa del científico, geógrafo y explorador sueco, Otto Nordenskjold, que había comandado la expedición de Suecia al Polo Sur.

"Gastón Leroux, el gran novelista, autor de “El fantasma de la Ópera”, vino a Vigo en enero de 1904 tras una noticia importante: el regreso a Europa del científico, geógrafo y explorador sueco, Otto Nordenskjold"

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Se había iniciado como una de las grandes exploraciones polares, pero se había visto complicada al hundirse el “Antartic”, aprisionado entre témpanos, cuando el barco regresaba a buscar a los expedicionarios.

La falta de noticias generó un movimiento internacional para ir a buscarlo, y de esa tarea se encargó la corbeta “Uruguay” de la armada argentina, comandada por el capitán Julián Irizar.

Con fortuna encontró a Nordenskjold en Snow-Hill, “cazando focas y cogiendo huevos de pingüino para alimentarse”.

La escena guarda semejanza con el épico episodio del Dr. Livingstone, cuando lo halló el periodista Henry Morton Stanley, junto a las cataratas Victoria, enviado por el “New York Herald”.

Los expedicionarios que llegaron a Vigo en el trasatlántico “Tijuca” fueron 23. De ellos, 15 marineros y 8 de personal científico y oficiales de mar. Además de Nordenskjold, algunos conocidos internacionalmente.

De la repercusión por la presencia de estos grandes exploradores caben deducciones.

Es la demostración de que el puerto de Vigo fue durante más de un siglo fundamental en el tráfico marítimo –entonces el único existente– entre los dos continentes. Explica la admiración que sentían los vigueses por las exploraciones árticas, y el entusiasmo con que acogían las hazañas de sus protagonistas. En el origen estaba la información que recibían los ciudadanos sobre los episodios que les inculcaron la admiración por el mundo ártico, lo que evidencia que en la ciudad se ejercía un periodismo de calidad.

Si no hubiera habido buenos reporteros, la presencia de los dos grandes exploradores que estuvieron en Vigo habría pasado inadvertida, ya que ninguno de ellos descendió a tierra. Pero los vigueses se enteraron al día siguiente leyendo los periódicos de que habían estado entre ellos, por lo que ahora saben que Nordenskjold y Ernest Shackelton, dos nombres míticos de las conquistas árticas, son parte de su historia, y la aventura del “Endurance” no les es ajena.

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