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Opinión | Cambio en la cúpula del PP

Irene Bascoy

Irene Bascoy

Subdirectora de Faro de Vigo

Sin mensaje para Galicia y Vox

El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo.

El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo. / César Arxina - Europa Press

Alberto Núñez Feijóo se estrenó ayer como líder del PP nacionala falta de la aclamación prevista para abril en Sevilla, y lo hizo entrando ya en precampaña electoral con Pedro Sánchez. “No vengo a insultarle, vengo a ganarle, y creo que es posible ganarle”, aseveró.

Anunció su candidatura a la presidencia del PP de pasada, pues lo importante es desde ya presentarse como la alternativa al actual inquilino de la Moncloa. Sabe que no tendrá la plataforma del Congreso de los Diputados, y a falta de decidir si se va al Senado, Feijóo desde el minuto cero quiere entrar en el cuerpo a cuerpo con Pedro Sánchez. Consciente de que tiene el cónclave popular de abril ganado, va a lo que importa: recuperar el Gobierno de España. El gran reto.

Su discurso de ayer, pensado para anunciar formalmente su candidatura a la presidencia del PP nacional, no iba dirigido solo a los militantes del PP, a los que intentó insuflar optimismo, sino también a los votantes potenciales de su partido. Y en ese primer discurso marcó su escenario de juego. El rival, según Feijóo, ha de ser el PSOE, no Vox, aunque quien le roba los votos es la formación de Santiago Abascal.

Ni una sola mención para el partido que ha hecho menguar de forma considerable la representación de los populares en la Cámara Alta (88 diputados, el PP, y 52, Vox), y que tantos quebraderos de cabeza dio a Pablo Casado. Lo ninguneó y de paso dejó a los suyos sin pistas sobre qué relación quiere tener con un partido, que es o puede ser aliado de Gobierno en algunas autonomías, y quién sabe, si en España.

Tampoco hubo un mensaje de tranquilidad para Galicia y el PPdeG, y eso que Feijóo decidió que anunciaba su candidatura, sabida por todos, ante la plana mayor de su partido y en Santiago. ¿Qué va a pasar con la Xunta? ¿Compaginará el cargo ejecutivo con la presidencia del PP y durante cuánto tiempo? ¿tiene ya sucesor para San Caetano? ¿y para el PPdeG, pues en cuanto sea elegido líder del PP nacional ha de renunciar a la presidencia del partido en Galicia? La reunión de ayer, en un pabellón deportivo para mayor gloria del líder gallego, era un hervidero de rumores, pues las preguntas quedaron sin respuesta. Para ellos, los dirigentes del PP, y también para los gallegos, que no saben cúanto tiempo se queda Feijóo por estos lares y quién tomará el testigo.

El líder gallego que ayer se presentó como garante de un Gobierno “sólido, sereno, fiable y estable” para España sigue sin explicar a los gallegos qué va a pasar aquí. Y mientras la oposición aprovecha la oportunidad para sembrar dudas. Ve a Feijóo tan ocupado con la reconstruccción del partido y con hacer oposición a Pedro Sánchez, qué se pregunta: ¿y quién se encarga de lo de aquí? ¿Y la estabilidad de Galicia?

“Quizás obvió su sucesión en Galicia y no mencionó al partido de Abascal porque le asaltan las dudas y no sabe todavía qué hacer al respecto”

Quizás Feijóo no despejó ayer incógnitas porque aún no tiene claro cómo dejar atada y bien atada su sucesión en Galicia. Le asaltan las dudas, y mientras nacionalistas y socialistas aprovechan para dejar al descubierto la desnudez del líder del PPdeG. Y quizás también calló sobre Vox porque no sabe qué estrategia seguirá con la extrema derecha. Tendrá que conciliar sus deseos, prefiere no verlos ni en pintura, con sus intereres, pero también con los de Isabel Ayuso, Alfonso Fernández Mañueco o Juan Manuel Moreno Bonilla. 

En junio de 2018, llegó a otra reunión de su Junta Directiva, también en Santiago, con dos discursos escritos. El del “me marcho a Madrid para optar a la sucesión de Mariano Rajoy” y el de “me quedo en Galicia porque no quiero fallar a mi compromiso con los gallegos”. Leyó el segundo, para sorpresa de todos. Ayer perfectamente pudo desempolvar el primero y leerlo. Porque los argumentos que valían para irse ahora, también valían para marcharse entonces. 

Solo tuvo que añadir la justificación de por qué hace cuatro años dio la espantada, y sigue sin ser creíble. No lo fue entonces, y tampoco lo es ahora. ¿De verdad España está mucho peor que ahora, como adujo Feijóo ayer? En junio de 2018, por primera vez un presidente de Gobierno en España perdía el poder por una moción de censura. La sentencia del caso Gürtell, que fallaba que el PP se había financiado ilegalmente durante años, provocó un cambio de presidente y un vacío de poder en el PP, mientras la crisis de Cataluña seguía enquistada y sin visos de solución. Era el año de los enfrentamientos por las cruces y lazos amarillos bajo el mandato delegado de Torra. Del reforzamiento de los Comités de Defensa de la República. De los choques que llegaron hasta el Congreso con la expulsión del portavoz de ERC, Gabriel Rufián. En aquel momento, la situación parecía que no podía ir a   peor, y los cronistas no veían atisbos de mejora.

Para Feijóo, todo ha ido a peor, y ahí está dispuesto, esta vez sí, a refundar el PP, conviertiéndose en el tercer gallego al frente de la organización conservadora, y a recuperar Moncloa. Hay trenes que sí pasan dos veces, y en esta ocasión, el presidente gallego no ha dudado en subirse. 

Portadas Faro Feijóo

Portadas Faro Feijóo

Un anuncio solo formal

Feijóo convocó ayer a su plana mayor del PPdeG para comunicar formalmente lo que era un secreto a voces, que opta a suceder a Pablo Casado, al frente del PP. Fue la puesta en escena elegida por el también titular de la Xunta, pero su paso adelante lo avanzó FARO DE VIGO cinco días después de explotar una de las mayores crisis del PP, tras el choque de Isabel Ayuso y Pablo Casado (el pasado 22 defebrero).

Después, este periódico ha ido contando jornada a jornada los movimientos para descabezar la cúpula de Génova y lanzar la candidatura del líder del PP gallego con el apoyo masivo de los barones autonómicos.

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