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Faro de Vigo

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Javier Guerra opinador

Automoción

La dejadez del gobierno compromete gravemente nuestro futuro

El gobierno de España está cautivo y condicionado y así aparece ante la ciudadanía, ante los socios europeos y ante los generadores de riqueza en los ámbitos internos e internacionales. Se muestra como un gobierno débil, con las manos atadas, y sin capacidad para tomar decisiones.

Se trata de un gobierno que permite que en su seno se cuestione a la ganadería, una fuente de riqueza y empleo esencial para nuestro país, que se somete a las normas de producción más estrictas del mundo y que aprovisiona a toda la población de un alimento que, de producirse como pretenden los fundamentalistas, solamente estaría al alcance de las personas más ricas. Pero claro, a ver si van a decir que no son lo suficientemente ecologistas... Un prejuicio.

Se trata de un gobierno con reticencias a levantar un teléfono y hablar con un empresario, a ver si van a decir que no son lo suficientemente socialistas. Otro prejuicio.

El sector del automóvil es otra fuente de riqueza y empleo esencial en nuestro país, que es el segundo que más coches fabrica en Europa. Son, mayoritariamente, vehículos de combustión, algo que también parece incomodar al Gobierno (a ver si van a decir que no son lo suficientemente ecologistas). Para hacer la transición hacia el vehículo eléctrico hubiese sido necesario tomar posiciones para acoger la fabricación de los suministros necesarios, como las baterías de litio. Para lograrlo, habría que haber hablado y negociado con las empresas (pero a ver si van a decir que no son lo suficientemente socialistas). Y así nos va...

Hace unos días, el consejero delegado de Stellantis (la multinacional que fabrica coches en Vigo), Carlos Tavares, decía textualmente en una entrevista refiriéndose a las baterías: “el plan de recuperación europeo está ayudando a España, y Stellantis está muy abierto a discutirlo con el Gobierno español. Pero, por el momento, el Gobierno no se ha puesto en contacto con nosotros, ni mucho menos”.

No era difícil, y el Gobierno estaba advertido. Yo mismo en el Senado, ante la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, dije en mayo de 2021: “El Ministerio debe darse cuenta de que las grandes decisiones de este sector no se toman aquí en España, sin que se toman en Wolfsburgo, en París... Y es ahí donde tenemos que presentar los proyectos y ser amables. Voy a citar el ejemplo de la compañía Stellantis: es España fabrica un millón de unidades. Hay un señor que decide sobre la mitad de los coches que se fabrican en España. Un señor que se apellida Tavares, es portugués y habla español perfectamente. El Gobierno de España debe estar en contacto con él”. Meses antes, en junio de 2020, también ante una ministra de este Gobierno (Reyes Maroto) dije en el Senado: “ese señor (Tavares) necesita que usted le llame para que le dé confianza”.

No sólo no han llamado, como se encarga de recordar Tavares, sino que se mantiene a la fábrica de Vigo sin la tensión eléctrica que necesita para poder ser competitiva.

El Gobierno, con sus prejuicios y desconocimiento de cómo funcionan las cosas en la economía, espanta la inversión, el bienestar, la riqueza y el empleo.

*Senador del PP

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