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Faro de Vigo

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Ceferino de Blas.

Rumbo a la Ribeira Sacra

Si hiciéramos una clasificación de los lugares más atractivos de Galicia muchos coincidirán en señalar estos tres: la catedral de Santiago, las islas Cíes y la Ribeira Sacra. Los une la belleza, la admiración de la gente y el entorno sacro que los rodea.

Santiago, confluencia de todos los caminos de Europa, se asienta en el sepulcro del Apóstol, a las Cíes las llamaron los antiguos las islas de los dioses y fueron en el medievo territorio de culto con conventos que duraron siglos. Y la Ribeira es sacra por la multitud de lugares que le dieron el nombre. Algún estudioso afirma que la comarca concentra la mayor cantidad de cenobios e iglesias románicas de Europa.

Sobre la catedral y los caminos de Santiago se han escrito multitud de libros, también sobre las Cíes, de las que existen numerosas publicaciones que avalan su candidatura a ser designadas Patrimonio de la Humanidad. A la orilla sagrada la definió Ribeira Sacra el P. Flórez, en su “España Sagrada”, en el siglo XVIII, pero se le ha dedicado menos literatura, quizá por su lejanía del centro geográfico de Galicia, y estar escondida en las provincias de Lugo y Ourense que bañan el Sil y el Miño, ríos pudorosos que gustan guardarse entre cañones.

"La guía de Manuel Garrido recoge todo lo que acontece en la comarca"

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Por eso resulta gratificante acoger una publicación, que va ya por la tercera edición, lo que significa que existe verdadero interés por conocer lo que encierran esos parajes. El libro que acaba de aparecer es la Guía de la Ribeira Sacra, escrito por el historiador Manuel Garrido. Es de esos libros a los que uno se acerca por curiosidad y en cuanto empieza leerlos se zambulle de tal manera que necesita continuar. Como cuando se tropieza con una novela interesante que te adentra en el argumento y ya no se sale hasta el final.

La guía de “A Ribeira Sacra” es tan completa y contiene tantos datos que han requerido un enorme trabajo del autor, que confiesa le ha prestado una dedicación de cuatro años, porque recoge absolutamente todo lo que acontece en los dos mil y pico kilómetros que abarca la comarca. Nada que haya de interés histórico, paisajístico, sacro, natural, sitio para comer, hospedaje donde dormir o descansar, se escapa a los apuntes del autor. Todo está anotado y nada ha quedado sin reflejar.

Si alguien quiere viajar a la Ribeira Sacra debe leer indispensablemente este libro y si no tiene la intención de ir en cuanto lo lea seguro que se pone en marcha porque es tal la belleza que queda descrita, tal la cantidad de lugares impresionantes que colman este territorio, jalonado por cañones increíbles con iglesias y monasterios que nos retrotraen al medievo que es un error que nadie pase un verano más sin dejar de acudir a disfrutar uno o más días.

Queda por comentar la cuestión del vino, que entre viñas y caldo son los recursos de su producción que más ayudaron a conformar el contexto de la Ribeira Sacra desde el tiempo de los cenobios. Sin embargo su primera fiesta, celebrada en Amandi en 1981, es la última de las grandes fiestas de los vinos gallegos: el albariño, el condado y el ribeiro. Aunque en Vigo el vino del lugar ya era apreciado desde antiguo.

Un comerciante vigués publicaba este anuncio, en 1927: “Participo a las familias que acabo de recibir el riquísimo vino de Amandi, procedente de una de las mejores bodegas de aquella histórica zona, el cual vendo a 12 pesetas la arroba”.

Era tan preciado que Álvaro Cunqueiro le había dedicado el artículo “Las viñas de Amandi”, en 1961, con el que creaba una leyenda cuando alude a que lo bebían los emperadores romanos.

En resumidas cuentas, que deben leer el libro de Manuel Garrido, que edita Xerais, los que conocen la Ribeira Sacra para recordar lo que vieron y los que aún no fueron para prepararse y aprovechar de manera eficiente el tiempo cuando vayan. Es una recomendación de la que no se arrepentirán.

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