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El meollo

El futuro del Asilo

El Meollo de la cuestión está en vislumbrar que futuro incierto reservan las indecisas y desagradecidas Hermanitas de los Ancianos Desamparados para sus antiguas instalaciones entre las calles Loureiro Crespo y Joaquín Costa, cuando van a cumplirse ya diez años desde su traumático cierre patronal que dejó perpleja a Pontevedra entera por una motivación nunca bien explicada. La Xunta de Galicia dejó bien claro que nunca había dado un ultimátum al respecto por su evidente incumplimiento de la normativa en materia de residencias de la tercera edad.

Lo único que parece que ha hecho razonablemente bien esta congregación religiosa durante todo este tiempo ha sido el mantenimiento y cuidado de su valiosa propiedad, tanto del edificio existente como del ajardinamiento circundante. Lamentablemente no puede decirse lo mismo respecto a las demás responsabilidades contraídas -morales y sociales- con los pontevedreses bienhechores que tanto, tantísimo, contribuyeron a enriquecer dicho patrimonio con ingentes cantidades de donaciones monetarias.

La década pasada desde entonces hasta hoy, resulta tiempo más que suficiente para tener ya decidido que es lo que van o quieren hacer con el antiguo Asilo de Ancianos, si es que de verdad pretenden darle una nueva vida algún día cercano. Por el momento, las beatíficas monjitas nunca han expuesto un deseo concreto, ni mucho menos han esbozado un proyecto rehabilitador.

Hace cinco años, la Consellería de Benestar Social de la Xunta barajó un acercamiento a la congregación religiosa, cuando surgió la grave crisis de refugiados sirios. Entonces la concejala nacionalista Carmen Fouces realizó igualmente una aproximación fallida, y no tuvo ningún reparo en afirmar luego que “todo fueron obstáculos y trabas” en los contactos mantenidos.

El año que acaba de finalizar, FARO trató de conocer sin suerte alguna novedad al respecto. Al menos, saber siquiera si el futuro de las instalaciones estaría pendiente de una venta semejante al convento de Santa Clara, o si pasaría por algún otro destino viable sin cambiar su propiedad original. Nada de nada; ni contigo ni sin ti.

La congregación religiosa únicamente ha ofrecido respuestas vagas e inconcretas. Y tras un despacho de abogados de Madrid siguen pertrechas a cal y canto una década después las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, dejando caer en el olvido una institución que fue señera en Pontevedra.

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