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Faro de Vigo

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Ceferino de Blas.

Primera noticia de la Navidad

La primera noticia periodística de las Navidades en Vigo se remonta al año 1857 y es un anuncio de productos para estas fechas. No se trata de la Misa del Gallo, los villancicos, los belenes o el aguinaldo, sino de la gastronomía, que es otro de los aspectos clásicos de las fiestas. Es el anuncio de una popular confitería situada en la plaza de la Constitución que comunica a sus clientes que dispone de los ingredientes típicos navideños como son los mazapanes y los turrones.

Las Navidades en Vigo tienen un origen secular. Cuando vayan a la Colegiata, si se fijan en el tímpano colocado en la entrada observarán que incluye dos imágenes: la de menor tamaño es la Anunciación, y la de mayores dimensiones, la Adoración de los Reyes, una obra que según el dictamen de José Filgueira Valverde fue construida en el siglo XV, posiblemente a finales de mil cuatrocientos, cuando la iglesia de Santa María fue proclamada Colegiata por el obispo de Tui, Pedro Beltrán, en 1497. Por tanto, ya en ese siglo existía en Vigo una tradición navideña, que se visualiza en el pasaje de los Reyes. Prueba de esa tradición es que en el siglo XVII se construye otra magnífica pieza de madera, para uno de los retablos, que representa el nacimiento.

Ambas obras desaparecieron de Vigo cuando se derribó la anterior Colegiata en 1813, y los retablos de las capillas y otros enseres fueron vendidos o distribuidos. La tabla del nacimiento fue entregada en custodia a la catedral de Tui, y el tímpano fue recogido por el vigués Antonio Mora y Granada, que lo tuvo adornando su finca hasta 1897 en que lo cedió al Museo de Pontevedra.

Aunque no ha sido recuperado el original, que permanece en Pontevedra, por fortuna se ha labrado una magnífica réplica que ha sido instalada a la entrada de la Colegiata y pueden ver y admirar cuantos se acercan.

Las Navidades, por tanto, tienen un arraigo de siglos en Vigo, como demuestran las piezas artísticas citadas y otras relacionadas con las solemnidades navideñas de antaño, que ha investigado la gran experta en la historia de la iglesia de Santa María, Montserrat Rodríguez Paz. Esas obras de arte revelan la antigua devoción de los vigueses por esos pasajes bíblicos y su entusiasmo por recordarlos y celebrarlos cuando llegan las fechas del tiempo litúrgico, que abarcan desde la Nochebuena al día de Reyes.

Un anónimo cronista relata cómo discurrían las Navidades en Vigo en 1885, donde predominaba el ambiente festivo. He aquí lo que caracterizaba la vivencia de estas festividades a finales del siglo XIX: la Misa de Gallo, las reuniones en familia, los regalos, la animación en las calles, la lotería, el aguinaldo y la Casa de Caridad, que acogía a niños y mayores desamparados, por la que los vigueses mostraban su generosidad.

“Vigo ha experimentado una evolución tan profunda que se ha transformado en el lugar donde habita la Navidad, por la iniciativa y empuje de la alcaldía”

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Era el modo tradicional con que Vigo conmemoraba las fiestas sin que se hubieran modificado significativamente con el paso del tiempo, a semejanza de las experiencias de otras ciudades. Pero en la última década, Vigo ha experimentado una evolución tan profunda que se ha transformado en el lugar donde habita la Navidad, por la iniciativa y empuje de la alcaldía. Estas solemnidades han adquirido una dimensión superior a todas las demás fiestas que en estas fechas se celebran en España, en la ornamentación y en lo lúdico.

Lo curioso es que la primera noticia periodística de las Navidades, que data de 1857, sea un anuncio de la repostería típica, lo que significa que en Vigo ya se consumían esos dulces “importados” desde antiguo.

El anuncio pionero era éste:

“Natividad. Gran surtido de mazapán de Toledo en variadas figuras y tamaños; y una variedad de turrones de todas clases, elaborados con toda perfección, como lo tiene acreditado la Confitería Madrileña. Plaza de la Constitución, número 4”.

Hay otro anuncio referido a estas fechas, también de una costumbre muy propia de este tiempo y que pervive a pesar de la omnipresencia del mundo digital, que es la de los calendarios. Por aquel tiempo se vendían los del año siguiente (1858) en la Papelería de Fernández Dios.

Son las primeras noticias que existen de la Navidad en Vigo, una conmemoración con siglos de antigüedad que los vigueses de todas las épocas han festejado con entusiasmo y se ha convertido en un atractivo para infinidad de personas de todas partes. Venir a Vigo en Navidades comienza a ser ambicionado.

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