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Faro de Vigo

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Reflexiones sobre el nuevo modelo de financiación del Sistema Universitario

Parece comprobarse un importante cambio en el nuevo modelo de financiación del Sistema Universitario de Galicia (SUG) de 2022-2026, que lo sitúa en un nivel muy superior al aprobado para el período 2011-2015. A diferencia de este último Plan, el actual sigue con la adecuada estela que inició el Plan de Financiación Universitaria 2016-2020. Algo que merece ser destacado y puesto en valor.

En el Plan recientemente aprobado es evidente un mayor esfuerzo, tanto cuantitativo como cualitativo en beneficio de las universidades gallegas. El nuevo plan está mucho mejor estructurado, resulta claro en su diseño y posibilita una mayor estabilidad y suficiencia. Además, cuenta con la ventaja de ser un plan de financiación dialogado y consensuado entre la administración autonómica y las universidades públicas.

El texto del modelo es mucho más amable que el de 2011-2015, puesto que su diseño se ha basado en la capacidad de dialogo de la Consellería de Cultura, Educación y Universidad y de la Consellería de Hacienda con las tres universidades públicas gallegas. Unido a lo anterior se establece un “blindaje” de los recursos para las tres universidades públicas en el próximo quinquenio, algo que siempre debería estar presente en todos los planes de financiación de las universidades, aunque no siempre se ha producido. Además, se vuelve a apostar, decididamente, por la necesidad de mejorar los indicadores universitarios, algo que permitirá poner en valor el esfuerzo que desempeñen las universidades por optimizar sus resultados. Asimismo, se incluye la rendición de cuentas sobre como uno de los elementos vertebradores de este nuevo Plan de Financiación, algo que resulta fundamental para justificar los fondos que se reciben.

El resultado de este completo ejercicio es que se ha conseguido un nuevo modelo de financiación para SUG mejor, tanto en términos cualitativos como cuantitativos, donde la planificación de las actuaciones es una pieza fundamental y con un horizonte temporal de cuatro años, donde la búsqueda de la calidad resulta un elemento estratégico. Desde luego, un Plan de financiación mucho mejor que el de 2011-2015, y que sigue la estela del de 2016-2020.

Con todo, y a pesar de la mejora sustancial del nuevo Plan de Financiación Universitaria para Galicia, nuestro sistema universitario tendrá que hacer frente a medio plazo a varios retos. Entre otros será necesario mejorar nuestra capacidad de captación de alumnado; potenciar nuestra presencia y relevancia fuera de Galicia - a través de nuevos convenios con otras universidades y el uso de las plataformas de teledocencia-; seguir con los planes de captación de recursos ajenos al Plan de Financiación y apostar decididamente por la transferencia del conocimiento. Además, tenemos un último reto que comienza a ser preocupante, y no solo en la institución con más años de antigüedad, sino que también afecta a las dos más jóvenes, que es el envejecimiento de nuestra plantilla. La media de edad del profesorado universitario gallego es de 52 años. Una cifra que debe hacernos reflexionar y obligarnos, tanto a la Administración autonómica como a las tres instituciones educativas, a tomar las medidas necesarias para seguir ofertando un servicio público de calidad adecuado a los nuevos tiempos. Es evidente que la universidad gallega ha entrado en un proceso de envejecimiento que se acentuará a medida que se vayan jubilando la generación del baby-boom. Todo esto debería tenerse muy en cuenta.

*Grupo GEN de investigación-UVigo

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