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Se está hablando mucho estos días de la magnífica novela “Buena mar” de Antonio Lucas. Es una reflexión sobre la vida que se desarrolla a bordo de un barco de pesca en Gran Sol. Nos cuenta sus vivencias durante una marea en aguas de Gran Sol. El gran periodista Manuel Jabois decía, “la experiencia es tan realista que sacude”.

Es así. Cuenta la forma de vida a bordo de un barco pesquero trabajando horas y horas independientemente del estado de la mar. Mar dura, vida dura, duro trabajo, vida aislada. Reflexiones sobre la vida. En el barco se añora la tierra, en tierra se añora la mar. Con mucho tiempo para pensar. Para ver las cosas con perspectiva. “Yo tenía una idea peregrina del mar, y ahora tengo una idea peregrina de todo lo demás”, nos dice Antonio Lucas en algún momento de su libro.

La novela ha llamado mucho la atención por la descripción de la dureza de la vida y del trabajo a bordo, no solo para la tripulación gallega sino que también, quizá aún más, para los marineros procedentes de otros países. Africanos en este caso.

No me extraña, la vida a bordo de los barcos de pesca es muy dura. Yo creo que incluso Antonio Lucas se queda corto en alguna de sus descripciones. Yo he navegado mucho a bordo de barcos pesqueros y las condiciones de vida que describe son bastante mejores de las que yo pude constatar en muchos de los barcos en los que navegué. Y eso que yo era el “biólogo” y en los barcos solía tener “trato de favor”. Pero las condiciones de los barcos eran las que eran. Realmente pocas comodidades.

También creo que llamó mucho la atención porque no hay demasiada literatura sobre la vida de los pescadores gallegos. Menos aún sobre la vida de los pescadores en Gran Sol.

Una de las narraciones más conocidas quizá sea la de Michael J. Carroll, magnífico escritor irlandés, en su excelente libro “La Segunda Armada Invencible”, que nos cuenta la vida de los pescadores gallegos que llegaban en sus barcos al puerto de Bantry, Irlanda, ya en los años 40 del pasado siglo. Michel J. Carroll era un niño en aquellos años, hijo del jefe del puerto de Bantry, y fue creciendo rodeado de pescadores gallegos que recalaban en aquel puerto buscando refugio y suministros. Se hizo amigo de muchos de ellos y años más tarde, siendo ya un escritor de prestigio, vino a Galicia a conocer las ciudades y pueblos de donde procedían. Y a verlos y charlar con ellos.

"La novela ha llamado mucho la atención por la descripción de la dureza de la vida y del trabajo a bordo, no solo para la tripulación gallega sino que también, quizá aún más, para los marineros procedentes de otros países: africanos en este caso"

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Otro maravilloso libro es “Contos do Mar de Irlanda”, del admirable Xurxo Souto. Licenciado en Filología clásica, es muy conocido por haber sido el líder y cantante de la maravillosa banda Os Diplomáticos de Monte Alto. Pero también es un excelente escritor. Y fue recogiendo decenas y decenas de historias y narraciones orales que plasmó en os “Contos do Mar de Irlanda”.

En este libro sobre la pesca y pescadores del Mar de Irlanda, otra manera de llamar al Gran Sol, es un canto a las personas del mar, escrito, como dice él, por un “terrícolo”. Y es también un canto a la unión de los pueblos y ciudades de Galicia. Me emociono cada vez que leo el siguiente párrafo: “Dende os ollos do Atlántico Vigo e A Coruña son a mesma cidade, dous pontóns de recalada no mesmo océano. E por moito que rabien os repunantes, velaí está a superalos a teimuda realidade: A Coruña e Vigo naceron do mar, e sobre ese mar han construír xuntas o seu futuro”.

Follas de bacallau”, de mi querido y admirado Xabier Paz, es una especie de diario de a bordo de sus experiencias en los barcos que pescan mucho más al norte, en las aguas polares del Archipiélago de las Svalbard, bien al norte de Noruega. En este relato escrito en parte “como resultado do combater a soidade e a distancia”, se extraña que en un país costero y tan marinero como el nuestro existan tan pocos libros que traten del mar y de la vida a bordo de barcos pesqueros.

Los ya citados, los libros de Xavier Queipo, “Ártico e outros mares”, “Ártico 2.0” y “55”; “Terranova. Memorias dun mariñeiro”, de Mario Franco, y poco más.

Queda inédita la novela “Carta ao meu abó”, del mítico patrón del Gran Sol, con el que tuve el honor de trabajar durante varios años en el Instituto Español de Oceanografía, Serafín Mourelle Bugallo. Espero que alguien se anime a publicarla.

Aprovecho la publicación de “Buena mar” para seguir reclamando la mejora de las condiciones de vida y laborales para todos nuestros trabajadores del mar. Se está avanzando. Pero hay que avanzar más.

*Instituto de Estudios Vigueses

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