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Faro de Vigo

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El meollo

El vacunómetro de Campolongo

La nueva campaña de vacunación anti Covid para mayores de 70 años que comenzará el próximo viernes 19 en el Edificio de la Xunta en Campolongo, ha estado a punto de causar un desencuentro serio entre el Sergas y el Concello a cuenta del lugar de acogida para su normal desarrollo. De hecho, esa discordancia se produjo realmente entre ambos organismos, aunque luego se ha subsanado con rapidez y buen tino por las dos partes.

A juzgar por lo visto, y también por lo dicho de un lado y del otro, el Sergas se precipitó al dar por hecho que podría utilizar de nuevo el Recinto Ferial sin ningún problema para esta otra fase de vacunación masiva.

El Recinto Ferial resultó a la postre un lugar idóneo y superó todas las expectativas cuando allí comenzó su labor el equipo del Sergas. Salvo un desajuste puntual algún día concreto, los pontevedreses acabaron satisfechos y agradecidos, tanto por la operatividad desarrollada como por la atención recibida. Ya veremos que ocurre ahora en un espacio más reducido y más condicionado por su entorno administrativo, aunque quizá mejor ubicado.

El gerente del área sanitaria, José Ramón Gómez Fernández, o alguien de su equipo, pasó por alto u olvidó que el Concello había advertido de sus compromisos previos sobre la disponibilidad del Recinto Ferial. Al fin y al cabo, la vuelta a una cierta normalidad tenía que presuponer ese uso natural de dichas instalaciones para sus propios fines y no para otros excepcionales.

En modo alguno cabría poner en una hipotética balanza el interés social o la importancia comercial de unos y otros. No es el caso. El Concello había adquirido unas obligaciones que no podía pasar por alto y, además, había avisado de tales circunstancias. Así fue y así lo entendió ahora el Sergas, que agradeció la colaboración recibida del Concello y la Diputación en la búsqueda de otro lugar para la nueva campaña, aunque finalmente se decantó por un recinto de la propia administración gallega y no local ni provincial.

El Meollo de la cuestión está en adivinar si el Sergas ha acertado con la elección del Edificio de la Xunta en Campolongo como nuevo vacunómetro, y calibrar si merecerá o no al concluir su trabajo la misma valoración positiva que obtuvo el vacunómetro inicial del Recinto Ferial, salvando las distancias operativas tan distintas entre ambos equipamientos.

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