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Pedro de Silva.

Cuidadín, Yolanda

Al no haber prestado antes atención a Yolanda Díaz, hacerlo cuando es casi un fenómeno mediático es como ir a comprar boleto por un caballo que corre en puestos de cabeza; pero vamos allá. Su biografía es la de una modesta y esforzada militante comunista que hace su carrera de abajo arriba, sabe lo que es no ganar elecciones, prefiere sumar a restar, valora cada conquista y es poco amiga de perder fuerza por la boca (¿una contrafigura de Iglesias Turrión?). El sentido común de sus utopías destila fiabilidad, pero esto no basta para que en unos meses se haya puesto de moda y hable bien de ella tanta gente, no solo en la izquierda. ¿Pensarán quizás muchos en el fondo que ya va siendo hora de ver a una mujer en Moncloa no como consorte? Será un bonito espectáculo ver cómo maneja Sánchez esta competencia en el piso de al lado, rellano por medio, tras haber pacificado su propia casa.

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