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Debate en dos Galicias

Todo invitaba a pensar que este iba a ser un debate del Estado de la Autonomía polarizado, con muchas aristas, diverso en contenidos y en el que todos los líderes políticos se jugaban mucho. Para Feijoo llegaba en un momento en el que su tradicional liderazgo entre los presidentes autonómicos populares estaba en cuestión, a Ana Pontón el debate la sorprendía en medio de una prolongada reflexión sobre su futuro y el del BNG, y a Gonzalo Caballero, el debate le encontraba implicado en unas primarias competidas, y en las que los ojos de la militancia están más atentos que nunca.

Las críticas al modo en que el Presidente se ha apropiado del éxito del proceso de vacunación han servido de marco a las intervenciones de los dos líderes. Caballero, más técnico, con el centro puesto en la economía y en la defensa de los servicios públicos; ha estado más duro, más contundente, y más ideológico que en otras ocasiones, recriminando a Feijoo el exceso de confrontación con el gobierno central y la falta de colaboración con los gobiernos municipales y con la propia oposición parlamentaria. Habló para los gallegos, pero también para los militantes socialistas, fijando una y otra vez una posición progresista y de izquierdas que representa un modelo alternativo al de Feijoo.

Pontón, trató de desmontar la intervención presidencial, llegando a acusar al Presidente de mentir; un relato ordenado, firme y lleno de titulares, y un decálogo final que da más pistas de los targets a los que quiere enfocar su BNG, que claves para la recuperación de Galicia.

El debate encontró a dos líderes de la oposición más hechos, más combativos, más coincidentes en la crítica, y si me apuran, más distanciados ideológicamente del Partido Popular. Si alguien pensaba que la pandemia iba a acortar las distancias ideológicas y la recuperación se podía planificar o proyectar desde el acuerdo, lo cierto es que los modelos de salida de la crisis parecen cada vez más distantes, quizás por efectos de la propia polarización, o quizás porque las percepciones que el gobierno y la oposición tienen de la situación actual de Galicia, están a una distancia sideral, y con tan diferente diagnóstico del presente, resulta imposible la más mínima colaboración en el diseño del futuro.

Queda saber si los gallegos y las gallegas viven en la Galicia de Feijoo o en la que relata la oposición, a fin de cuentas, un debate en dos Galicias, veremos.

*Profesora de Ciencia Política y Sociología de la USC

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