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Javier Sánchez de Dios.

Crónica Política

Javier Sánchez de Dios

La cuadratura del círculo

Uno de los tópicos más citados para definir lo imposible desde que los antiguos desarrollaron la geometría es lograr la cuadratura del círculo. Desde entonces se cita en casi todos los campos de la actividad humana salvo en el de la política económica –que no es lo mismo que Economía Política–, acaso porque algunos de sus teóricos y/o practicantes necesitan de vez en cuando un milagro para aplicar sus programas.

De ahí sale, por ejemplo, la afirmación estelar de la Xunta de que las guarderías infantiles serán gratuitas; en román palatino, que sus usuarios, y todos los demás, aportarán al coste con sus impuestos. Y es que la práctica no siempre coincide con la teoría, pero en el oficio público lo importante no es el contenido, sino el continente: por eso la oratoria es más útil que la razón. Y así les va a casi todos cuando el público reflexiona.

El presidente Feijóo, que como corresponde abrió ayer el Debate sobre el Estado de la Autonomía, intentó esa cuadratura, y como los políticos hábiles y eficaces dominan el arte del birlibirloque, hubo momentos en que pareció probable lo imposible. Pero hay jugadas que han de acompañarse con fuego graneado sobre los rivales –si no, no salen– y el jefe del Ejecutivo gallego lo hizo en su discurso de apertura y después en el turno de réplicas y contra/réplicas.

La sesión, en resumen, fue como la mayoría de las veintitantas anteriores: una tormenta dialéctica en la que el protagonista principal, sabedor de cómo se juega, evitó en la medida de lo posible concretar el cómo, aunque definió con gallardía el por qué de sus intenciones. Fijó el cuándo, pero eso, sin el cuánto, tiene un valor relativo, pero es la ventaja del que gobierna, quizá para compensar el desgaste de priorizar.

Don Alberto confirmó lo de bajar impuestos y aumentar el gasto, pero quizá de forma preventiva, le dio caña al Gobierno de coalición, al que llamó de todo menos bonito. Fue, también, una provocación para la izquierda, que tomó nota y devolvió hasta donde pudo los retos y desafíos presidenciales; el mundo al revés, La oposición no se amilanó y respondió al fuego con fuego, dialécticamente hablando. Pero desde distintas posiciones, credos y propósitos. La señora Pontón, portavoz nacional del BNG, hizo un discurso, que después corroboró en las réplicas, dirigiéndose más al país que al Parlamento, al contrario que su vecino, señor Caballero don Gonzalo de quien se dudó si dirigía sus palabras a Moncloa, a Ferraz, a Formoso o a las bases del PSdeG, porque el debate de ayer lo pilló en el peor momento posible para sus intereses. Ninguno de los dos estuvo como para calificarse cum laude, pero doña Ana llegó al notable alto y el xeral del PSdeG a un “suficiente”, más caritativo que sobrado. Y el presidente Feijóo dejó patente que juega en otra liga por lo que, si decide seguir, se lo va a poner muy cuesta arriba a sus posibles contrincantes. ¿Y los acuerdos necesarios...? Puede que hoy se cueza alguno, pero a fuego lento.

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