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Joaquín Rábago.

360 grados

Joaquín Rábago

Verdes y liberales

Representan hoy a la nueva clase media urbana y educada

Verdes y liberales, los dos partidos más votados por las nuevas generaciones alemanas, representan a dos segmentos distintos de una nueva clase media urbana y educada del país central de Europa.

Con todas las diferencias que uno quiera: así, los liberales dan más valor al individualismo y la libertad económica frente a la mayor fe de los Verdes en el papel del Estado como impulsor de la modernización, pero unos y otros comparten valores e intereses.

Es algo que puede apreciarse en la actitud básicamente positiva de ambos partidos hacia la globalización, en la que un electorado más viejo y tradicional –los votantes de la actual coalición alemana– ven un peligro antes que una oportunidad.

Un peligro tanto desde el punto de vista económico –temor a la pérdida de estatus– como desde el de la propia identidad nacional: miedo irracional a las consecuencias de la inmigración para la cohesión social.

Es cierto que existen discrepancias y recelos entre esos dos partidos que negocian actualmente con el socialdemócrata de Olaf Scholz el próximo tripartito.

Los Verdes ven sobre todo en el FDP un partido de ideología básicamente neoliberal que antepone los intereses económicos a la justicia social.

Para los liberales, los Verdes son, por el contrario, una formación que solo piensa en regular y prohibir, es decir, en cierto modo el enemigo de las libertades individuales que aquellos defienden.

Así le acusan de querer prohibir los vuelos nacionales para sustituirlos por el tren en lugar de que sean los propios ciudadanos quienes voluntariamente se decidan por uno y otro modo de transporte o de intentar imponer un límite de velocidad en las autopistas.

Uno se pregunta en cualquier caso cómo van a cumplirse los objetivos de la lucha contra el cambio climático a los que los gobiernos se comprometieron en la cumbre de París fiándolo todo a los avances tecnológicos como pretenden los liberales.

"Uno se pregunta cómo van a cumplirse los objetivos de la lucha contra el cambio climático de la cumbre de París fiándolo todo a los avances tecnológicos"

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Es verdad que los dos partidos más votados por los jóvenes alemanes han acercado posiciones en los últimos tiempos y ambos confían, por ejemplo, en el crecimiento sin que esto les parezca incompatible con la conservación del planeta.

Los Verdes no son ya lo que eran: no son tan escépticos frente a la ideología del crecimiento a toda costa y han hecho las paces con el sector del automóvil, al que solo exigen como los liberales que acelere la transición al motor eléctrico.

En política exterior, ambos partidos son igualmente beligerantes en defensa de los derechos humanos. Los Verdes parecen haber dejado de momento a un lado su tradicional pacifismo y se muestran partidarios de una defensa europea fuerte frente a Rusia y China.

Solo cabe esperar que el Partido Socialdemócrata del actual ministro de Finanzas y previsiblemente nuevo canciller federal, Olaf Scholtz, refuerce los aspectos sociales del Gobierno que salga de las actuales negociaciones entre los tres partidos.

Parece en cualquier caso claro que el nuevo tripartito seguirá apostando por el crecimiento económico: la digitalización que todos predican solo servirá para acelerar el consumo de los limitados recursos del planeta. Por muy verde que ahora lo pinten.

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