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El Gobierno de Pedro Sánchez tiene ya su proyecto de Presupuestos para 2022. Quizá el último expansivo antes de que la superación de la pandemia y la reactivación económica aconsejen la vuelta a la contención en el gasto. Mientras ese momento llega, tenemos una oportunidad para aprovechar los fondos europeos destinados a la recuperación, cuestión esta que a partir de ahora empieza a preocupar de verdad al Gobierno. Gastar y gastarlos bien es el gran reto al que se enfrenta la economía española. Alcanzar los objetivos propuestos (digitalización, energías renovables o ahorro y eficiencia energética) y hacerlo con los menores recursos públicos posibles, darán la medida de la eficacia y eficiencia con que este Gobierno gestiona los enormes recursos puestos a su disposición por la Unión Europea.

Los desequilibrios provocados por la pandemia en las cuentas públicas nos han puesto a la cabeza de la UE en déficit y deuda pública. Ello se debe al especial peso en nuestra economía del sector turístico, más afectado por la pandemia, y también a la potencia de las coberturas sociales (ERTE, desempleo y otras prestaciones) que nuestro país ha dispuesto con diligencia: 6 de cada 10 euros de los nuevos Presupuestos, sin contar los fondos europeos, se destinan a políticas sociales. Del camino hacia la recuperación cabe confiar en la potencia tractora de los sectores hasta ahora más afectados y su contribución vía tributos. Así, de un déficit público del 10,95% del PIB en 2020, primer año de la pandemia, se confía en rebajarlo al 3,4% en 2024, un vuelco extraordinario en tiempo récord.

"Seis de cada 10 euros de los nuevos Presupuestos, sin contar los fondos europeos, se destinan a políticas sociales"

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El desmenuzamiento de las grandes partidas de gasto merece también retener algunos otros datos. Así, por ejemplo, la dedicada al pago de las pensiones ascenderá a 171.165 millones de euros, el 37,3% del gasto público; la remuneración de los empleados públicos (5%), las prestaciones de desempleo (5,2%) y el pago de los intereses de la deuda pública (7,5%) serán las principales partidas del gasto. La Casa Real se queda, un año más, con la asignación congelada: 8 millones.

El proyecto de Presupuestos que ahora será presentado a las Cámaras para su debate y enmienda, cumple las expectativas que el economista Luis Ángel Rojo atribuía al keynesianismo: aprovechar la intervención del Estado “para hacer más profundos los derechos de la ciudadanía, dotándolos de contenido social y económico en un estado de bienestar”. Que así sea.

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