Suscríbete

Faro de Vigo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Adriano Marques de Magallanes

Todos con La Palma

La noticia de la erupción del volcán Cumbre Vieja en la isla canaria de La Palma fue sembrando el terror entre quienes habitan en las cercanías del flujo ardiente que ha destrozado el proyecto vital de cientos de familias que lo han perdido todo: hogar, trabajo, granjas ganaderas y agrícolas, plantaciones plataneras, talleres y comercios, su memoria petrificada al paso de la lava avasalladora.

Los españoles nos hemos estremecido ante la violencia de las imágenes que día a día, hora a hora, nos hacen llegar los medios. Se ha respondido con inmediata solidaridad y, por encima de cualquier otra reacción, nos ha conmovido el inconsolable dolor y desgarramiento que sufren esos palmeros afectados.

Los españoles nos hemos estremecido ante la violencia de las imágenes que día a día, hora a hora, nos hacen llegar los medios

decoration

Los testimonios que hemos visto y oído de los ancianos que han fundado y desarrollado lo mejor de sí mismos en esas tierras ahora devastadas, revelan el vacío vital con que se encuentran. Los jóvenes, con sus brazos caídos y la mirada perdida, demuestran la incertidumbre con que deben afrontar el futuro. Las madres se desesperan ante el llanto de los niños que duermen entre pesadillas y no dejan de preguntarse si es cierto que han perdido sus juguetes y sus escuelas. Todos han trocado la intimidad y la seguridad del hogar por los albergues, y sí, generosos, pero carentes de la calidez del hogar, prisioneros ahora de la incertidumbre.

Donde los líricos, recluidos en el goce estético que les produce la aterradora danza del lugar que se alza desde el interior de la tierra, iluminando el cielo con la magnificencia del rojo abrasador, mientras los pragmáticos, imprudentes, de espaldas al desastre humano que padecen los palmeros, predican la irresistible atracción turística en el futuro los visitantes se acercarán a la isla para ser testigos privilegiados del desastre, olvidados de la tragedia humana que el petrificado escenario ha sepultado, otros, la inmensa mayoría, no podemos apartar los ojos y el corazón de los que sufren el insoportable padecimiento y ya han visto desaparecer sus proyectos de toda una vida, tragados por el omnívoro barro ardiente.

Compartir el artículo

stats