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Faro de Vigo

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La fractura pasa factura

Dejando a un lado la Parca, entre las cosas malas que nos pueden pasar se encuentra la economía, y no es la peor. La fractura social es aún más dañina. Es cierto que a ella se llega a veces por culpa de la desigualdad y el reparto injusto de la riqueza. Pero no siempre; otras el riesgo proviene de la proliferación de mensajes irresponsables que ni siquiera tienen que ver con la realidad y que lanzan algunos políticos por sectarismo o simple cálculo electoral. Las fracturas pesan sobre las sociedades resignadas que las sufren por décadas y cuando dejan de ser soportables acarrean fuertes disensiones, estallidos y guerras civiles, como sucedió no hace mucho a finales del siglo pasado en el mismo corazón de Europa con el conflicto balcánico. Los promotores de ese viento irresponsable e irracional utilizan como arma la demonización del otro y como mecanismo muy frecuente la mentira, cuando no un exceso de mitomanía descontrolado que viene a ser igual.

El Reino Unido, por ejemplo, está empezando a pagar la factura del ‘Brexit’, que surgió de la patraña de que Europa le robaba, cuidadosamente propalada por aguilillas en la mercadotecnia del voto. La brecha europea abierta por los británicos, en vez de unirlos como aireaban sus defensores, terminará por desgarrarlos socialmente debido al desabastecimiento, el desplome de la libra, el “clusterfuck” partidista, la fuga de empresas, el déficit comercial y los rebrotes de violencia ocasionados por la xenofobia.

Carles Puigdemont y los que secundan la idea separatista como una solución para Cataluña pertenecen a esa misma escuela propagandística del engaño que acarrea las peores consecuencias, entre ellas la fractura social. Los dirigentes del ‘procés’, al igual que los promotores partidarios del ‘Brexit’ pero con menor éxito, se han basado en la mentira histórica y la trola actual del “España nos roba” para inventarse un enemigo y lograr sus fines secesionistas. Sarkozy hace bien en advertir que los problemas del separatismo español son también los de Europa.

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