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Faro de Vigo

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Pedro de Silva.

¡A desescalar, deprisa!

Casi todas las guerras se acaban montando porque lo pide la gente en la calle, y las primeras salidas de los soldados al frente suelen tener lugar entre explosiones de entusiasmo. Así somos, simplemente. Esos movimientos más o menos espontáneos de la opinión pública (o sea, la de los que más se hacen notar públicamente) condicionan decisiones públicas, y los que las adoptan recogen luego votos en sus redes. En la última oleada pandémica algunas regiones han sido responsables y restrictivas, minimizando así la expansión y la mortandad (¡que se cuenta en cientos o miles de muertos!), mientras alguna otra se ha dejado llevar por cierto clamor que usaba –y envilecía– la palabra libertad. Ahora ocurre igual con la desescalada. Caramba, ¿nadie hará las cuentas que relacionen medidas y muertos? Y, hechas las cuentas, ¿no habrá una fiscalía que haga su investigación en lo que le toca?

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