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El meollo

El reto de Rueda

El PP acaba de lanzar en Pontevedra la carrera para reconquistar la Diputación, con un equipo dirigido por Alfonso Rueda e integrado por los pesos pesados de aquí y de allá en todo el ámbito provincial. Desde luego, son todos los que están y están todos los que son, porque los mirlos blancos en política escasean tanto como los tréboles de cuatro hojas en el campo.

El disparo de salida que ha dado el propio presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha sonado un año y medio antes de la cita electoral de la primavera del año 2023, tiempo más que razonable para planificar con sentidiño ese difícil, pero no imposible, asalto al bastión de Montero Ríos. Por cierto, un baluarte más fortificado que nunca mediante ese gobierno de coalición PSOE & BNG que encabezan Carmela Silva y Cesáreo Mosquera, sin una sola vía de agua abierta en todos estos años.

Feijóo ha confiado esa tarea a Rueda por segunda vez, y me temo que no habrá una tercera oportunidad. Es decir, que a la segunda tendría que ser la vencida, tras un primer envite muy decepcionante: el PP solo obtuvo once diputados en 2019, la cifra más baja de su historia. Algunos políticos dicen que de las derrotas se aprende mucho. Ya veremos que ocurre en este caso.

Cuando Louzán era mucho Louzán, pese a quien pese, tocó el cielo con sus diecisiete diputados en 2011. Pero cuatro años antes estuvo a punto de perder la poltrona y sufrir una estrepitosa caída, sin apenas enterarse de que era lo que había pasado para quedarse en solo catorce diputados, una mayoría absoluta raspadita que no estaba prevista. Sobre el batacazo postrero de 2015, todavía debe estar haciéndose cruces el señor de Ribadumia.

De lo ganado y perdido por el anterior presidente del PP de Pontevedra tendría que extraer las enseñanzas correspondientes el nuevo presidente, reelegido con la encomienda de encaramarse en lo más alto de la Diputación merced a la artillería del mejor municipalismo que representan sus señores y señoras de la guerra, con perdón por la terminología bélica. El reto está servido.

El Meollo de la cuestión está en saber cuales son los municipios donde Rueda y su gente van a librar los principales enfrentamientos y, sobre todo, con qué armas y de qué forma piensan doblegar a sus rivales en esos combates para ganar la gran guerra provincial, señora de todas las batallas, con el propósito de recuperar de nuevo el mando de la Diputación, ocho años después.

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