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tRIBUNA LIBRE

The last dance

Las circunstancias obligan, y el manejo de los tiempos se corresponde; por tanto, ya después de todo y, ahora, que se puede leer el periódico en papel ante tanta digitalización, recuperación, transformación, inversión, financiación o la canción del verano, porque la realidad dice otra cosa muy opuesta a la verdad de un PSOE que ya lleva un tiempo traicionando sus valores fundacionales. Qué no sé si obedece a un capricho, a Suresnes, a la Social Democracia o a directrices de terceros países, sobre todo desde que España se iba a convertir en el segundo Estado comunista con la proclamación de la II República Española (o eso se temían los Estados Unidos), ya por mucha gente ansiada, ya que la primera nada, la segunda “un Cristo” y la tercera, qué la llamarán... ¿La vencida? No me queda claro.

El circo, la farsa, el teatro se ven ampliamente superados por conveniencia de oligarquías familiares muy entrañables cómo es el caso del término municipal de Silleda, por ejemplo. Y ya puestos y en faena, madre de Dios ruega por los pecadores, porque desde aquella carallada que fracturaba socialmente en dos al término municipal, instigada por misteriosos colindantes de vecindad civil administrativa, hemos llegado hasta aquí con el beneplácito de la urnas y la fies... la fars... la Democracia, ¿se llama, no? Y ante tantos incrementos de sueldo injustificados amén de hacer lo imposible para acaparar protagonismo porque otra cosa no, vamos eso tiene que quedar muy presente, la inmensidad del cielo y la tierra se encogen, será por eso causa de cambio climático también.

Mientras tanto yo, ¿qué le puedo decir al pueblo que me vio nacer, crecer, desarrollarme (cómo pude porque la selva es la que es, aquí y en todas partes)? Mi enhorabuena y mi estima y mi aprecio a tantas personas que por motivos muy serios tengo que ya dejar atrás; sinceramente no sé qué pervierte a las personas, porque lo de la condición con una catarsis hasta se solventa, no es necesario esperar para poder hacer los petates para ir a Marte dentro de poco, porque tampoco lo vamos a hacer mejor en otro planeta, vamos de ninguna manera, por la sencilla razón de que la vida que pueda existir por el universo adelante ya son bacterias que se han trasladado de aquí, para justificar la vida más allá del Edén. A lo que iba, qué le digo a las buenas gentes de Dios de aquí, ¿qué son muy simpáticos? ¿Qué son una bendición? ¿Atractivos a más no poder?

Pues nada, simplemente guardo silencio; no tengo nada que reprochar a nadie; no tengo a nadie en ningún pedestal porque no distingo de posiciones sociales, en el barro nunca en la vida me van encontrar, lo único, os deseo suerte porque la vais a necesitar y mucho, además. No lo lamento, sólo me produce mucha tristeza, porque la gente te juzga sin conocerte de nada, hace juicios de valoración sin pensar o, lo que viene siendo lo mismo, soltar por la boca cosas, siendo ya no inconsciente, no siendo ni siquiera consecuente con la responsabilidad individual que atañe a cada individuo dentro del colectivo, el peligro de ir por libre o ir por la vida de esa manera, no es ninguna libertad, la libertad termina dónde empieza el libertinaje, y ahí pues ya no sólo se pierden los papeles.

La libertad de decidir es otra cosa, atañe a todos por igual, y cada persona según sus tiempos: Decide libre y decide voluntariamente. Es la vida, no la economía. De lo primero valientes para cuatro cosas, nunca para lo fundamental; de lo segundo, hasta el más ignorante sabe lo que es una factura, un albarán o un presupuesto; ahora si le preguntas por los anillos de álgebra de Boole, la respuesta siempre responde al estereotipo: ¿Es un chisme? ¿Es un coso? ¿Es un cacharro? No, para nada, es lo de siempre.

*Vecino de Silleda

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