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Pedro de Silva.

¿Ir a menos? ¿Está loco, o qué?

La palabra resiliencia se ha puesto tan de moda en respuesta a la pandemia, la crisis y el cambio climático que cierta gente culta ya no la usa, por vulgar. Así son las palabras, también mueren de éxito, aunque esta aún tenga vidilla gracias a su capacidad de engaño. La resiliencia de la que tanto se habla es como ordenar la casa cambiando las cosas de sitio. Por ejemplo, ante la crisis climática todos (salvo el negacionista, claro) queremos cambiar, pero sin dejar de crecer, cuando en realidad esa crisis viene de haber crecido demasiado a costa de la naturaleza. Queremos ser más gente, que crezca la producción, el consumo, la riqueza, sin que desde hace medio siglo (Informe al Club de Roma, 1972) se atreva nadie a decir lo contrario. Así que la resiliencia que permitiría empezar a arreglar de veras las cosas no la tenemos. “Ir a menos” no está en nuestro código genético.

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