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Santiago Lago Peñas.

Opinión

Santiago Lago Peñas

Director de GEN (UVigo) y del Foro Económico de Galicia

Un justificado SOS desde el sector agroganadero

El público respalda la nueva cita agroganadera

El público respalda la nueva cita agroganadera

En el mes de mayo de 2020, el grupo de expertos económicos constituido por la Xunta para hacer frente a la pandemia entregó su informe final. En él se incidía en la necesidad de mecanismos legislativos que aseguren el adecuado reparto del valor añadido en todos los eslabones de la cadena de valor, con especial atención a la protección de los productores agrícolas y ganaderos.

Para ello, se sugería la profundización en la línea abierta por la directiva (UE) 2019/633 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 17 de abril de 2019, a fin de modificar la legislación española sobre competencia, ampliando el catálogo de prácticas comerciales prohibidas por desleales, incluyendo la prohibición general de ventas a pérdidas de productos del sector primario. En definitiva, regular un marco normativo que consiga el objetivo de que cualquier productor agrícola o ganadero obtenga un precio por sus productos que cubra los costes de producción más el margen de beneficio que se determine.

Desgraciadamente, lo ocurrido con el precio de las materias primas desde el verano de 2020 ha dado más importancia y urgencia a lo anterior. La subida estratosférica de los precios de maíz, soja y trigo y los incrementos en el coste de la energía eléctrica, los combustibles y otros suministros está ahogando, literalmente, las cuentas de las explotaciones agroganaderas. Si los costes aumentan sustancialmente, pero los precios que perciben nuestros productores por la leche, la carne o los huevos se mantiene congelada, la ruina de muchas explotaciones es inevitable, si la situación dura mucho tiempo más. Toca reaccionar.

Por supuesto, mucho de lo que está ocurriendo trasciende las fronteras españolas y europeas. Pero las autoridades europeas y españolas, bastante menos las gallegas, tienen capacidad de influir, en mayor o menor grado, en todos los elementos de la ecuación. No es de recibo que las ganancias especulativas de grandes fondos de inversión las acaben pagando el medio rural gallego y seguramente en esto la Comisión Europea debería adoptar una posición más exigente. Pero hay muchos otros frentes donde actuar. Sin duda, las cadenas de distribución tienen que adaptarse a la situación y ajustar al alza los precios de sus suministros; y los consumidores tendremos que aceptar que, al menos de forma transitoria, leche, huevos o carne serán más caros, porque no podemos pedirles tampoco a las empresas de distribución que se coman ellas solas el incremento de costes.

Es un paso acertado que esta semana se haya comenzado a hablar sobre este problema abiertamente y que haya tenido eco en los medios de comunicación. Porque tenemos que generar el ambiente y la presión para que unos y otros asuman y acepten decisiones necesarias. Empaticemos con nuestro medio rural. Y actuemos ya.

*Director de GEN (UVigo) y del Foro Económico de Galicia

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