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Aprendiendo que no enseñando

130 millones es el significado del plan digital para educación… Tanto Abalar, eDixGal o Escuela 2.0 han resultado un fracaso. Realmente el camino a seguir es bien distinto.

Los centros que transforman la educación son autónomos. Sin embargo, los centros públicos no tienen alternativas… o lo coges o nada (la autonomía es una falacia, como lo es en otras autonomías, “Mal de muchos…”).

Los centros reconocidos por prácticas educativas con tecnología cuentan con personas respetadas por sus prácticas referentes, no por propuestas de la administración. Estos centros y profesionales deberían marcar la pauta. Debería contarse con profesionales clave: pedagogos, docentes universitarios, profesorado con experiencias educativas de impacto, de contrastada calidad en el aula y referentes en la práctica docente. Por desgracia no sucede así. El plan, lamentablemente, es de una visión única, hegemónica e invariable de la administración.

La solución es llegar a acuerdos con muchas plataformas del sector EdTech. Curiosamente la que cuenta con mayor experiencia en el plano educativo, la mejor oferta en hardware, software con las mejores propuestas tecnológicas y metodológicas, esa… no está. Curioso.

Los centros deberían poder escoger entre diferentes oportunidades de hardware y software, generar su plan digital autónomamente, con la mejor tecnología “en manos del alumnado” y necesariamente utilizando metodologías avanzadas (PBL, CBL, Design thinking… algo que llevo enseñando a docentes desde 2010 y que implica la toma de decisiones por docentes y centros, poniendo por delante la calidad de la experiencia de aprendizaje, no la asimilación de decisiones de otros que no han demostrado nada en las aulas.

Los centros concertados tienen la posibilidad de decidir, lo creo fervientemente, las escuelas públicas merecen no menos.

¿Nos permitirán un plan digital donde decidimos hardware y herramientas no institucionales, más versátiles y más potentes?

El uso tecnológico no pasa por planteamientos del aula de siempre, ni en absurdos términos como “aula espejo”. Es necesario replantear espacios físicos: aula de creación audiovisual, STEAM Lab… Espacios que se han demostrado esenciales. Por cierto, STEM ya estaba superado en 2015 cuando asistí a una conferencia sobre STEAM (se integran además las Artes y diseño) en el BETT… verlo de otro modo es anclarse en un planteamiento obsoleto. Preguntad a cualquier neurocientífico en educación sobre la integración de áreas artísticas… por ejemplo a mi amigo Chema Lázaro en el V Foro de educación.

Debería llegarse a acuerdos con múltiples empresas (la consellería lo ha hecho con una… así que es factible) que dé cobertura legal a las propuestas de centros. Canva, Classcraft, Thinglink o Adobe Spark son apuestas seguras. Usar diferentes suites de creación colaborativa, diseccionar una rana, ver el universo y el cerebro en Realidad Aumentada, crear música con nuestros dedos o poderosos productos audiovisuales, aprender programación y crear apps son las mejores opciones… La propuesta de libro de texto o la pobre oferta de hardware y herramientas de la administración resulta una imposición que, ni de lejos, es la mejor opción.

Un docente del 2021 debe tener capacidad de maniobra sobre tiempos, modos y tecnologías donde el alumno es creador en múltiples lenguajes, emisor de conocimiento, y generador de cambios sociales.

Queremos un alumnado creativo, crítico, colaborador, empático… No podemos exponerlo a una única forma de ver la vida. Nuestro alumnado merece optar a apps y plataformas que usan en la vida real, no por imposición pero sí, desde luego, como opción.

El contexto del profesor que explica (presencial o no) con 25 niños mirando al frente (a una pantalla), mostrando en un encerado (o PDI) el libro de texto es del siglo XIX, no la educación digital que merecemos y necesitamos.

*Docente y experto en tecnología edu- cativa y metodologías del aprendizaje

imaXinante.com

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