Opinión

Erika Jaraiz*

Gambito de dama

Una famosa miniserie que lleva por título Gambito de Dama nos ha hecho conocer a los profanos en el mundo del ajedrez la jugada que da nombre a este artículo. Un gambito es una jugada en la que ofreces piezas a tu contrincante para sacar ventajas de juego; pero según los expertos, el gambito de dama es un falso gambito, porque puedes recuperar la igualdad de las piezas cuando quieras.

Ana Pontón ha hecho un gambito de dama, ha decidido poner en el juego una supuesta fragilidad táctica en el conocimiento de que puede recuperar la posición de las piezas cuando quiera.

Lo que no hay duda es que se trata de un movimiento táctico, porque si fuera personal, no sería público; las cosas personales no se anuncian; y si fuese estratégico, en términos organizativos, no se presentaría como una reflexión individual sino como una toma de decisión colectiva.

Cuando un político anuncia que se va a dar un tiempo para pensar, o es mero tacticismo dilatorio o está desafiando a alguien; o quizás las dos cosas.

Ana Pontón aborda el momento del desafío final, el momento de traspasar los límites del nacionalismo en Galicia, poniendo en riesgo todo el capital político acumulado hasta el momento. No sé si ella pensaba que podía llegar hasta aquí, pero lo cierto es que los gallegos vimos en Ana otro BNG, más abierto, más alegre, más parecido a los gallegos, menos centrado en Galiza y más en los gallegos. Y a la mayoría del país, ese BNG le ha gustado; tal vez aún no lo voten, pero el BNG de Ana, les gusta.

El último año ha sido una involución, una falta de atrevimiento para adentrarse en el camino construido; incluso parece que los propios promotores del cambio del BNG tienen que desdecirse del modelo que los llevó al éxito y mostrar que son el mismo nacionalismo que antes, el mismo dogma, la misma UPG.

El BNG tiene que decidir si quiere parecerse a los gallegos o al nacionalismo catalán, ese complejo de la intelectualidad nacionalista que nos ha impedido tener un pensamiento identitario propio en el Siglo XXI. Si el nacionalismo gallego vuelve a ser el furgón de cola de catalanes y vascos, si volvemos al maximalismo del modelo tradicional, entonces todo habrá sido un nuevo paréntesis.

Por mucho que Ana diga que ella es de la UPG, ella es otra UPG, porque en política eres como te perciben; y en Ana la gente percibe cambio, y seguramente esto molesta a muchos dentro del partido, que entienden el cambio más como una renuncia que como una evolución; y es que la izquierda también está llena de conservadores.

Ana se da un tiempo de reflexión, pero en el fondo son otros los que tienen que reflexionar. No se trata de quien tiene razón, porque en política, como en casi todo, la verdad no existe, se construye democráticamente; los políticos no están para adoctrinar a los ciudadanos, sino para interpretar, representar y dar forma a las expectativas de los ciudadanos.

Los que niegan que Ana ha construido un nuevo BNG, los que se obstinan en volver a las esencias, los que afirman que no se ha hecho nada diferente a otras veces, esos deben reflexionar; a esos ha concedido Ana este tiempo de reflexión, este Gambito de Dama. Y cuando quiera, si quiere, cobrará la pieza; porque el Gambito de Dama es un falso gambito.

*Politóloga

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