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Pedro de Silva.

La parte humana de la epidemia

Conforme baja el porcentaje de no vacunados y crece la astucia del COVID & Cia para contagiarnos, cobra importancia la minoría negacionista, que puede mantener viva la epidemia per saecula saeculorum. Así que habrá que ocuparse en serio de la cepa negacionista, variante rara de la razón humana de la que aún se sabe poco. Sabemos, sí, de la terquedad del negacionista, cuyas últimas palabras en una UCI pueden ser “tranquilos, es solo una broma pesada” (lo cual, por cierto, no deja de ser verdad en toda muerte). Sabemos de la tradición en nuestra cultura, que es la de Don Quijote, gran negacionista de la realidad. Sabemos que el negacionismo es transversal, y no repara en sexo, condición social o ideología, aunque la izquierda lo disfrace con otros trapos (caso del negacionista de la dictadura en Cuba). Así que hay tarea por delante para los epidemiólogos del negacionismo.

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