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Juan Carlos Laviana.

Respuestas sencillas a problemas complejos

La connivencia de los políticos con las redes alimenta el populismo

La tarde de uno de los más asfixiantes días de la ola de calor, el Ayuntamiento de Madrid decidió cerrar los principales parques de la ciudad. La reacción de las redes no se hizo esperar. Cientos de tuits acusaban al alcalde Almeida de privar a los ciudadanos, en plena calorina, de los lugares más frescos. Otros le tachaban de clasista por perjudicar a los menos favorecidos, los que no tienen más medios que los gratuitos para librarse de los sofocos. No fueron pocos los que arremetieron contra los “cayetanos”, siempre privilegiados por el poder, que a esas horas estarían disfrutando del aire acondicionado en sus casoplones o de sus refrescantes piscinas privadas.

La nota en la que el Ayuntamiento anunciaba la impopular medida explicaba con detalle cuáles eran esas condiciones meteorológicas adversas. Pero una legión de indignados se empeñaba en que la razón del cierre era el calor. La realidad no puede arruinar una buena causa de indignación. Su decisión de sublevarse contra el ayuntamiento había sido tomada en función de un tuit que recogía el titular: parques cerrados por las condiciones meteorológicas. ¿Qué otras circunstancias iban a ser sino el calor que nos anulaba la mente?

Horas más tarde, una tormenta de viento y rayos como no se recordaba se cebó con los árboles de la ciudad causando no pocos destrozos materiales y ninguna víctima, probablemente porque los parques estaban cerrados.

El equívoco, la ignorancia de los indignados era que no habían pasado más allá del texto del tuit. Cada vez es mayor el número de personas que se informan solo a través de las redes. Según un estudio reciente, el 44 por ciento de los españoles se surten de noticias en las redes, solo por detrás de la televisión.

Los problemas son complejos, pero la ignorancia es atrevida y los usuarios de las redes, más. Incluso osan opinar e informar sobre todo cuando son expertos en nada. Así, han mostrado su indignación por la salida de las tropas americanas y españolas de Afganistán. Curiosamente, los mismos que se indignaban porque nuestros soldados estuvieran allí ahora se indignan porque se van. También hay quien cree que la solución sería mandar más tropas y barrer del mapa a los talibanes, lo mismo que decidió Bush hace 20 años y cuyo resultado tenemos ahora en nuestras pantallas. Soluciones sencillas a problemas complejos.

"Las redes todo lo simplifican, todo lo vulgarizan, ayudadas por los propios políticos, que se creen librar del incómodo intermediario que son los medios informativos"

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La inusitada subida de la luz también ha dado mucho de sí en las redes. Hay quien propone la nacionalización de las empresas eléctricas e incluso quien asegura que con un real decreto se bajaría de inmediato el precio. Lo significativo es que estas medidas ya no solo las proponen los tuiteros, sino políticos con altas responsabilidades, sin duda contagiados por el fragor de las redes. Soluciones sencillas a problemas complejos.

Lo mismo se podría decir de problemas tan complejos como el cambio climático, las vacunas contra el COVID, los movimientos migratorios, o el reparto de los fondos de la UE. Asuntos todos ellos para los que es necesaria una información exhaustiva y precisa que incluso desborda a los expertos. Sin embargo, las redes todo lo simplifican, todo lo vulgarizan, ayudadas además por los propios políticos, que gracias a ellas se creen librar del incómodo intermediario que son los medios informativos tradicionales.

Esa alianza entre políticos y redes lleva inevitablemente al populismo. Y solo hay una forma de frenar su avance. A través de la información veraz y contrastada. Y hoy por hoy solo se puede encontrar en la prensa tradicional, o no tan tradicional, como nos quieren hacer sus detractores. Porque, en contra del dicho, a problemas complejos, soluciones complejas.

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