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Enrique López Veiga

Enrique César López Veiga

Exconselleiro de Pesca

Las aguas del Sahara Occidental son internacionales

En la reciente crisis con Marruecos, la embajadora del Reino Alauita manifestó con una inaceptable arrogancia que lo que había hecho el Gobierno español tendría consecuencias. A continuación, comenzó un intolerable ejercicio de presión en las fronteras en la que se utilizaron menores de edad. Tenía razón la embajadora, todo esto tendría consecuencias, como por ejemplo que personas como yo que estamos hasta el moño de las presiones que históricamente han ejercido los gobiernos de Marruecos, Marcha Verde incluida, optemos ahora por expresarse con claridad en torno a cuestiones diplomáticamente espinosas y optemos por la defensa de la legislación internacional en la que el proceso de descolonización del Sahara no es un tema menor.

España siempre ha optado por la prudencia y el consentimiento ante posturas de los Gobiernos marroquíes sobre el tema del Sahara, y ello en aras a la paz económica y a no molestar a un vecino que reiteradamente se muestra desagradecido y muerde la mano que se le ofrece. La historia muestra que las políticas dichas de apaciguamiento nunca son efectivas a largo plazo. Por eso hoy me decido a explicar a la opinión pública la realidad de la situación del Sahara ex español que, en mi juventud, tuve ocasión de visitar. Este territorio, en su momento, y mediante la oportuna resolución, fue declarado territorio a descolonizar por Naciones Unidas. Desde la década de los sesenta las resoluciones respecto al Sahara han sido prácticamente anuales, pero si en todas ellas hay algo en común es la afirmación del derecho inalienable del pueblo saharaui a la independencia y libre determinación y eso no ha cambiado, es decir, eso es lo que el derecho internacional reconoce. Es cierto que Marruecos siempre ha intentado que se reconociera que habían existido vínculos de soberanía entre el Reino Marroquí y el Sahara Occidental pero ese tema quedó zanjado tras una consulta de Naciones Unidas a la Corte Internacional de Justicia quien tras declararse competente para contestar a esa consultadio contestación en 1975 a las dos cuestiones que Naciones Unidas planteaba.

La primera de ellas era si en el momento de la colonización por España, el Sahara era Terra Nullius (tierra de nadie), a lo que la Corte respondió que no, es decir, que ese territorio estaba ya entonces ocupado por las tribus saharauis. La segunda pregunta solicitaba la opinión de la corte internacional sobre si antes de la colonización existían vínculos de soberanía entre ese territorio y el Reino de Marruecos o con la Entidad Mauritana. La respuesta de la Corte fue rotunda, y en su párrafo 162 concluye que, “de acuerdo con los documentos y la información presentada, no encuentra ningún vínculo de soberanía territorial entre el territorio del Sahara Occidental y el Reino de Marruecos o la Entidad Mauritana. Por lo tanto, la Corte no ha encontrado vínculos legales de naturaleza tal que puedan afectar a la aplicación de la Resolución 1514(XV) en la descolonización del Sahara Occidental y, en particular, el principio de autodeterminación a través de la expresión libre y genuina de la voluntad de las gentes del territorio”. A partir de aquí, la postura de Naciones Unidas ha sido la de defensa del derecho de los saharauis a un referéndum. Marruecos ha sido condenado por la “marcha Verde” en su día y por la ocupación del territorio y especialmente del territorio adjudicado en el Tratado hispano mauritano marroquí firmado en un momento muy difícil de la historia de España.

El resultado es que jurídicamente Marruecos es hoy una potencia ocupante de dicho territorio, y por ello no puede extender las aguas jurisdiccionales en nombre de Marruecos. Dicha extensión solo se podría hacer tras acuerdo de Naciones Unidas y asegurando que los beneficios obtenidos recayeran íntegramente en los habitantes de ese territorio, es decir, los saharauis. Por eso se ha recurrido en pesca a la ficción de que las licencias son al norte y al sur de Cabo Noun (Cabo Chaunar), pero el hecho es que las aguas del Sahara son internacionales hoy por hoy y Marruecos no tiene derecho alguno sobre ellas. Por este motivo costó tanto que el Parlamento Europeo ratificara el acuerdo de pesca. Creo sinceramente que es ya el momento de defender el derecho internacional tanto aquí como en Svalbard, cueste lo que cueste.

Por otra parte, los saharauis fueron y probablemente aún son españoles, y encajan en lo que la Constitución recoge en su artículo 11 sobre la nacionalidad: hay que apoyarlos. Además, España necesita reforzar sus vínculos con Argelia y Mauritania y recuerdo que Argelia representa un mercado inmenso para la leche y el cordero que Galicia debería de explorar. Tenía razón la embajadora marroquí, lo que ha hecho Marruecos debe tener consecuencias y por mi parte pasan por no aceptar nunca más en ninguna parte del mundo las políticas de apaciguamiento con países que pretenden consolidar ventajas territoriales ni de ningún otro tipo basado en los hechos consumados.

*Exconselleiro de Pesca

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